Ozono en el tratamiento de harinas: control biocida y seguridad alimentaria sin residuos

Las harinas son un producto especialmente sensible desde el punto de vista sanitario. Tras la molienda, presentan una gran superficie de contacto, condiciones favorables para la contaminación microbiana y un riesgo añadido de deterioro durante el almacenamiento y la manipulación. Garantizar su seguridad sin recurrir a tratamientos químicos agresivos es uno de los grandes retos de la industria alimentaria.

En este contexto, el ozono se consolida como una herramienta con una clara función biocida, capaz de actuar sobre microorganismos presentes en la harina sin dejar residuos, ya que se descompone de forma natural en oxígeno.

 

El riesgo microbiológico en harinas

Durante las distintas fases de procesado y almacenamiento, las harinas pueden verse afectadas por:

  • Bacterias y hongos presentes en la materia prima o en el entorno.
  • Contaminaciones cruzadas durante la manipulación y el transporte.
  • Condiciones de humedad y temperatura que favorecen el crecimiento microbiano.

Estos riesgos no solo comprometen la seguridad alimentaria, sino que también pueden afectar a la estabilidad del producto y a su vida útil.

 

El ozono como agente biocida en harinas

El ozono destaca por su alto poder oxidante, lo que le permite inactivar microorganismos mediante la alteración de componentes esenciales de sus estructuras celulares. En el tratamiento de harinas, esta acción se traduce en una reducción efectiva de la carga microbiana, sin necesidad de añadir sustancias químicas al producto.

A diferencia de otros métodos de desinfección, el ozono actúa como un sanitizante gaseoso, capaz de alcanzar zonas donde otros tratamientos tienen más dificultad, y sin generar residuos persistentes que puedan afectar al destino alimentario de la harina.

 

Ventajas del uso de ozono en el tratamiento de harinas

El interés por el ozono en este ámbito se apoya en una serie de ventajas clave:

  • Acción biocida eficaz frente a microorganismos presentes en la harina.
  • Ausencia de residuos químicos, al degradarse el ozono en oxígeno tras su aplicación.
  • Refuerzo de la seguridad alimentaria, especialmente en productos destinados a consumo humano.
  • Aplicación compatible con procesos industriales existentes, cuando se gestiona de forma controlada.

Estas características permiten integrar el ozono como una herramienta de apoyo dentro de las estrategias de higiene y control sanitario en la industria harinera.

 

Aplicación controlada y preservación del producto

Cuando el ozono se aplica bajo condiciones adecuadas, su efecto se centra en el control microbiológico, contribuyendo a mantener la estabilidad sanitaria de la harina durante el almacenamiento. El uso controlado del ozono permite actuar sobre contaminantes sin comprometer las características del producto ni introducir sustancias ajenas al proceso.

Este enfoque resulta especialmente interesante en un contexto donde la industria busca reducir el uso de tratamientos químicos, mejorar la seguridad y responder a una demanda creciente de procesos más sostenibles.

 

Seguridad alimentaria y enfoque preventivo

Más allá de la reducción puntual de la carga microbiana, el ozono permite adoptar un enfoque preventivo en el tratamiento de harinas. Mantener condiciones sanitarias controladas ayuda a minimizar riesgos, reducir incidencias y preservar la calidad del producto a lo largo del tiempo.

El carácter transitorio del ozono y su descomposición en oxígeno refuerzan su interés como solución alineada con los principios actuales de seguridad alimentaria y sostenibilidad.

 

Conclusión

El uso del ozono en el tratamiento de harinas representa una alternativa eficaz y sin residuos para el control biocida de microorganismos. Su capacidad para reducir la carga microbiana, junto con su integración en procesos industriales y su contribución a la seguridad alimentaria, lo convierten en una herramienta de interés creciente para la industria harinera.

Aplicado de forma adecuada, el ozono permite reforzar la higiene, prevenir contaminaciones y preservar la seguridad del producto, sin recurrir a tratamientos químicos convencionales.

 

Referencia: Da Piedade Edmundo Sitoe, E., Pacheco, F. C., & Chilala, F. D. (2025). Advances in ozone technology for preservation of grains and end products: Application techniques, control of microbial contaminants, mitigation of mycotoxins, impact on quality, and regulatory approvals. Comprehensive Reviews In Food Science And Food Safety, 24(3), e70173. https://doi.org/10.1111/1541-4337.70173

Ozono en el almacenamiento de grano: una alternativa limpia para proteger y conservar sin residuos

El almacenamiento de granos como trigo, maíz, arroz, cebada o leguminosas es uno de los puntos más críticos de la cadena agroalimentaria. Durante esta fase, la presencia de insectos, hongos y contaminantes microbiológicos puede provocar pérdidas significativas, deteriorar la calidad del producto y comprometer la seguridad alimentaria.

Tradicionalmente, estos problemas se han abordado mediante fumigantes químicos. Sin embargo, las restricciones regulatorias, la aparición de resistencias y la creciente demanda de alimentos libres de residuos están impulsando la búsqueda de alternativas más seguras y sostenibles. En este contexto, el ozono se posiciona como una solución tecnológica con una clara función biocida, especialmente interesante para la conservación del grano almacenado.

 

El reto del almacenamiento de grano

Se estima que entre el 20 % y el 40 % de la producción de grano puede perderse durante las fases de postcosecha y almacenamiento. Estas pérdidas están asociadas principalmente a:

  • Insectos propios del grano almacenado.
  • Hongos responsables del deterioro y de la producción de micotoxinas.
  • Condiciones ambientales que favorecen la proliferación microbiana.

Además, existe una dependencia histórica de fumigantes como la fosfina, cuyo uso continuado ha generado preocupaciones por su toxicidad, su impacto ambiental y la pérdida progresiva de eficacia.

 

El ozono como herramienta biocida en el almacenamiento

El ozono es un gas con alto poder oxidante, capaz de inactivar organismos nocivos mediante la oxidación de componentes esenciales de sus estructuras celulares. Gracias a esta propiedad, ejerce una acción biocida eficaz en el control de insectos y microorganismos asociados al grano almacenado.

Una de sus principales ventajas frente a los tratamientos convencionales es que se descompone de forma natural en oxígeno, sin dejar residuos en el producto tratado. Esto lo convierte en una herramienta especialmente atractiva para sistemas de almacenamiento que buscan preservar la calidad del grano y cumplir con criterios actuales de seguridad alimentaria y sostenibilidad.

 

Ventajas clave del uso de ozono en grano almacenado

El interés creciente por el ozono en postcosecha se debe a una combinación de beneficios claros:

  • Acción biocida eficaz en el control de insectos, hongos y otros contaminantes microbiológicos.
  • Ausencia de residuos químicos, eliminando la necesidad de periodos de espera o tratamientos posteriores.
  • Generación in situ, sin transporte ni almacenamiento de sustancias peligrosas.
  • Aplicación flexible, adaptable a distintas escalas, desde pequeños almacenes hasta silos industriales.
  • Enfoque preventivo, contribuyendo a mantener condiciones sanitarias estables durante el almacenamiento prolongado.

De este modo, al limitar el desarrollo de insectos y microorganismos, el ozono contribuye a mantener la integridad y el valor comercial del grano, reduciendo pérdidas asociadas al deterioro y a la contaminación.

 

Aplicación del ozono en el almacenamiento de grano

En la práctica, el ozono puede incorporarse a los sistemas habituales de almacenamiento, facilitando su distribución a través de la masa de grano y favoreciendo una exposición controlada. Además, puede combinarse con procesos ya existentes, como la aireación o el secado.

Cuando se aplica de forma adecuada, el ozono actúa como una barrera frente al deterioro, ayudando a prevenir infestaciones y a limitar el desarrollo de microorganismos sin comprometer la calidad del grano.

 

Prevención, conservación y seguridad alimentaria

Más allá del control puntual de plagas o contaminantes, uno de los grandes valores del ozono es su papel en la prevención. Mantener un entorno controlado durante el almacenamiento reduce el riesgo de infestaciones, limita la proliferación de hongos y contribuye a preservar la calidad sanitaria del grano a lo largo del tiempo.

Este enfoque encaja plenamente con las actuales demandas del sector agroalimentario: menos residuos, mayor seguridad y soluciones sostenibles que permitan proteger la producción sin comprometer la salud ni el medio ambiente.

 

Conclusión

El uso del ozono en el almacenamiento de grano representa una alternativa real y eficaz a los métodos tradicionales basados en fumigantes químicos. Su función biocida, junto con la ausencia de residuos y su capacidad de integrarse en sistemas existentes, lo convierten en una herramienta especialmente interesante para la conservación postcosecha.

Aplicado con criterios adecuados, el ozono permite proteger el grano, prevenir contaminaciones y preservar su calidad, contribuyendo a una gestión más segura y sostenible del almacenamiento agroalimentario.

 

Referencia: Da Piedade Edmundo Sitoe, E., Pacheco, F. C., & Chilala, F. D. (2025). Advances in ozone technology for preservation of grains and end products: Application techniques, control of microbial contaminants, mitigation of mycotoxins, impact on quality, and regulatory approvals. Comprehensive Reviews In Food Science And Food Safety, 24(3), e70173. https://doi.org/10.1111/1541-4337.70173

Ozono en pescado y marisco: cómo reducir el deterioro y alargar la vida útil sin residuos

El pescado y los productos del mar destacan por su alto valor nutricional, pero también por ser uno de los alimentos más delicados desde el punto de vista de la conservación. Su deterioro comienza poco después de la captura y avanza rápidamente si no se aplican métodos eficaces de control microbiológico.

En este contexto, el ozono ha despertado un interés creciente como tecnología de conservación. Su capacidad para reducir microorganismos sin dejar residuos lo convierte en una alternativa especialmente atractiva frente a otros tratamientos más agresivos o con mayor impacto químico.

 

¿Por qué el pescado y el marisco se estropean tan rápido?

Los productos pesqueros presentan una serie de características que favorecen su rápida degradación:

  • Alta actividad enzimática tras la muerte del animal
  • Presencia natural de bacterias en piel, branquias e intestinos
  • Compuestos nitrogenados que se transforman con facilidad en sustancias responsables del mal olor
  • En especies grasas, una mayor susceptibilidad a la oxidación de los lípidos

Como consecuencia, durante el almacenamiento se forman compuestos como la trimetilamina (TMA) y el nitrógeno básico volátil total (TVB-N), indicadores ampliamente utilizados para evaluar la pérdida de frescura y la calidad del producto.

 

El ozono como agente biocida en productos pesqueros

El ozono (O₃) es un agente biocida de gran poder oxidante, eficaz frente a bacterias, levaduras, mohos, parásitos y virus. Su mecanismo de acción es directo:

  • Daña las membranas celulares de los microorganismos
  • Oxida proteínas esenciales para su supervivencia
  • Provoca su inactivación en un corto periodo de tiempo

Una de sus principales ventajas en el ámbito alimentario es que no deja residuos, ya que se descompone rápidamente en oxígeno tras su aplicación.

Desde 1997, el ozono está reconocido como GRAS (Generally Recognized As Safe) para el procesamiento de alimentos, lo que ha impulsado su aplicación en pescado y marisco tanto en forma acuosa como gaseosa.

 

Aplicaciones del ozono en la conservación del pescado

La evidencia científica muestra que el ozono puede retrasar de forma efectiva el deterioro del pescado durante el almacenamiento en frío, siempre que se utilice de manera adecuada.

Entre los efectos observados se incluyen:

  • Reducciones claras de la carga bacteriana
  • Descenso de indicadores químicos asociados al deterioro
  • Mejores valoraciones sensoriales
  • Mayor estabilidad del producto durante la refrigeración

Ejemplos destacados incluyen:

  • Trucha arcoíris tratada con agua ozonizada, con mejora sensorial y aumento del tiempo de conservación
  • Sardinas conservadas en hielo ozonizado, con hasta 11 días más de vida útil frente al uso de hielo convencional
  • Lubina japonesa, donde la combinación de agua ozonizada e hielo ozonizado permitió alcanzar una vida útil superior a 18 días

Estos resultados confirman que el ozono es especialmente eficaz cuando se integra en estrategias combinadas de conservación, reforzando los métodos tradicionales de refrigeración.

 

Uso del ozono en moluscos y crustáceos

El ozono también ha mostrado resultados positivos en mariscos como mejillones, camarones o langostinos. Su aplicación permite:

  • Reducir microorganismos responsables del deterioro
  • Disminuir la formación de compuestos asociados a malos olores
  • Prolongar la vida útil sin afectar negativamente al sabor ni a la textura

En mejillones envasados al vacío, por ejemplo, el uso de ozono permitió pasar de 9 a 12 días de vida útil en refrigeración, manteniendo una buena aceptación sensorial del producto.

 

Límites y condiciones de uso

Como ocurre con cualquier tecnología de conservación, el uso del ozono requiere un control adecuado de los parámetros de aplicación:

  • Concentraciones excesivas pueden favorecer la oxidación de las grasas
  • Tiempos de exposición prolongados pueden afectar al color o al aroma
  • La eficacia depende de factores como la temperatura, el pH y la carga orgánica

Por este motivo, su aplicación debe realizarse siempre mediante protocolos bien definidos, adaptados al tipo de producto y a cada fase del proceso.

 

Conclusión

El ozono se presenta como una solución eficaz para mejorar la conservación de pescado y marisco, ayudando a mantener la frescura y la calidad del producto durante más tiempo. Su correcta aplicación permite reducir la carga microbiana y ralentizar el deterioro sin generar residuos químicos.

Se trata de una tecnología con un claro potencial para el sector pesquero y el procesado de alimentos, siempre que se utilice con criterios técnicos adecuados y adaptados a cada producto.

 

Referencia: Kontominas, M. G., Badeka, A. V., Kosma, I. S., & Nathanailides, C. I. (2021). Innovative Seafood Preservation Technologies: recent developments. Animals, 11(1), 92. https://doi.org/10.3390/ani11010092

Reducción de residuos de pesticidas en uva de mesa mediante lavado postcosecha con agua ozonizada

La presencia de residuos de pesticidas en frutas frescas es una de las principales preocupaciones tanto para consumidores como para productores y distribuidores. En el caso de la uva de mesa, este reto es especialmente relevante debido a la frecuencia con la que se superan los límites máximos de residuos exigidos por la normativa y por los estándares comerciales más restrictivos.

Los residuos de pesticidas en uva de mesa se han convertido en un aspecto clave a abordar en las fases posteriores a la cosecha. En este contexto, el uso de agua ozonizada como tratamiento postcosecha se presenta como una alternativa tecnológica eficaz para reducir residuos de pesticidas, manteniendo la calidad del producto y sin generar residuos químicos adicionales.

 

El reto de los residuos de pesticidas en uva de mesa

Los productos fitosanitarios son indispensables para proteger los cultivos frente a plagas y enfermedades, pero su uso conlleva el riesgo de que queden residuos en el fruto tras la cosecha. Aunque estos residuos estén por debajo de los límites legales, muchas cadenas de distribución y mercados internacionales exigen niveles aún más bajos, lo que obliga a buscar soluciones complementarias en las fases posteriores a la recolección.

La uva de mesa se encuentra entre los alimentos en los que más frecuentemente se detectan residuos de pesticidas, lo que ha impulsado la investigación de métodos eficaces para su reducción antes de la comercialización.

 

El agua ozonizada como herramienta tecnológica

El ozono es un oxidante natural presente en la atmósfera y está reconocido como seguro para aplicaciones en contacto con alimentos. Cuando se disuelve en agua, el agua ozonizada combina dos ventajas clave:

  • Capacidad para degradar residuos químicos de pesticidas.
  • Acción desinfectante frente a microorganismos, sin dejar residuos persistentes.

Estas características han motivado su estudio como tratamiento de lavado en frutas y hortalizas destinadas a almacenamiento y comercialización.

 

Cómo se aplicó el tratamiento

El estudio analizado se llevó a cabo en uva de mesa sin semillas de la variedad Princess®, evaluando el efecto del lavado con agua ozonizada al inicio del almacenamiento en frío, una fase crítica tras la cosecha.

Se ensayaron:

  • Tres concentraciones de ozono en agua: 3, 5 y 10 mg/L.
  • Dos tiempos de lavado: 5 y 10 minutos.
  • Seis tratamientos con agua ozonizada, comparados con un tratamiento convencional con SO₂ y con un control sin tratamiento.

Tras el lavado, las uvas se almacenaron durante 30 días a 2 °C y 95 % de humedad relativa, simulando condiciones comerciales habituales.

 

Reducción de residuos de pesticidas mediante agua ozonizada

El lavado con agua ozonizada mostró una elevada eficacia en la reducción de residuos de pesticidas presentes en las uvas:

  • Se lograron reducciones de hasta el 100 % en varios de los pesticidas analizados.
  • El tratamiento convencional con SO₂ solo alcanzó reducciones parciales, entre el 20 % y el 60 %.
  • La condición más eficiente fue el uso de 3 mg/L de ozono durante 5 minutos, considerada óptima para la mayoría de los pesticidas.
  • En el caso del fludioxonil, un tiempo de lavado mayor (10 minutos) resultó más eficaz.

Estos resultados confirman el potencial del agua ozonizada como herramienta eficaz para reducir residuos químicos antes de la comercialización.

 

Aplicación práctica en uva de mesa

Desde el punto de vista operativo, el uso de agua ozonizada presenta varias ventajas:

  • Fácil integración en líneas de lavado existentes.
  • Reducción de residuos de pesticidas sin comprometer la calidad del fruto.
  • Ausencia de residuos persistentes, ya que el ozono se descompone en oxígeno.
  • Contribución al cumplimiento de los requisitos cada vez más exigentes de los mercados.

Además, el uso de concentraciones moderadas (como 3 mg/L) mejora la seguridad para los operarios y reduce riesgos asociados a concentraciones más elevadas.

 

Conclusión

El uso de agua ozonizada se consolida como una solución eficaz y sostenible para la reducción de residuos de pesticidas en uva de mesa, especialmente cuando se aplica con concentraciones y tiempos optimizados.

Su incorporación en los procesos de lavado postcosecha puede aportar un valor añadido en términos de seguridad alimentaria, cumplimiento normativo y calidad final del producto, sin generar residuos químicos persistentes.

 

Referencia: Caponio, G., Vendemia, M., Mallardi, D., Marsico, A. D., Alba, V., Gentilesco, G., Forte, G., Velasco, R., & Coletta, A. (2023). Pesticide Residues and Berry Microbiome after Ozonated Water Washing in Table Grape Storage. Foods, 12(17), 3144. https://doi.org/10.3390/foods12173144

El ozono como biocida de amplio espectro: eficacia demostrada frente a virus y bacterias

La eliminación eficaz de microorganismos en el aire y sobre las superficies es un reto clave en numerosos entornos cerrados y de uso colectivo. En este contexto, el ozono como biocida ambiental se consolida como una herramienta de alto valor, respaldada por la evidencia científica y por su capacidad para inactivar virus, bacterias y otros microorganismos cuando se aplica bajo criterios técnicos adecuados.

Aunque durante la pandemia de COVID-19 el ozono adquirió una visibilidad especial, su interés no responde a un contexto puntual. Su acción biocida es inherente a sus propiedades físico-químicas y continúa siendo relevante hoy en múltiples ámbitos donde la desinfección ambiental resulta crítica.

 

La acción biocida del ozono

El ozono es un potente agente oxidante capaz de reaccionar con componentes esenciales de los microorganismos, como membranas celulares, proteínas y material genético. Este mecanismo explica su capacidad para inactivar bacterias, virus y hongos de forma rápida y eficaz.

Una de sus principales ventajas como biocida ambiental es su aplicación en fase gaseosa, lo que permite una distribución homogénea en el espacio y la llegada a zonas de difícil acceso para otros métodos de desinfección. Además, tras completar su acción, el ozono se descompone en oxígeno, sin dejar residuos químicos persistentes.

 

Evidencia científica en escenarios de alta exigencia

Los estudios realizados en contextos especialmente exigentes permitieron confirmar la elevada sensibilidad de numerosos virus con envoltura lipídica a la acción oxidante del ozono. Estas investigaciones no solo reforzaron el conocimiento previo, sino que ayudaron a definir con mayor precisión los parámetros necesarios para una inactivación eficaz.

Más allá del caso concreto del SARS-CoV-2, la literatura científica pone de manifiesto que el ozono actúa como un biocida de amplio espectro, eficaz frente a distintos tipos de microorganismos, lo que refuerza su valor como herramienta transversal de desinfección ambiental.

 

Claves para una aplicación eficaz y segura

El uso del ozono como biocida debe basarse siempre en una aplicación técnicamente controlada y responsable. Su eficacia y seguridad dependen de varios factores fundamentales:

  • La concentración de ozono alcanzada en el espacio tratado.
  • El tiempo de contacto, que junto con la concentración define la dosis total aplicada.
  • La humedad relativa, que incrementa notablemente su capacidad desinfectante.
  • La ausencia de personas durante el tratamiento, dado que el ozono es tóxico por inhalación.
  • La correcta eliminación del ozono residual antes de la reocupación del espacio.

Cuando estos parámetros se respetan, el ozono se convierte en una herramienta biocida eficaz y segura, adecuada para la desinfección del aire y de las superficies en entornos profesionales.

 

Aplicaciones actuales del ozono como biocida ambiental

En la actualidad, el ozono se utiliza o se evalúa como solución biocida en ámbitos como la sanidad ambiental, el transporte, la industria alimentaria, instalaciones técnicas y otros espacios cerrados de uso colectivo. Su capacidad para actuar de forma homogénea y sin residuos lo posiciona como un recurso complementario de gran valor dentro de estrategias de higiene bien definidas.

No obstante, su uso debe ir siempre acompañado de protocolos claros, formación técnica y cumplimiento normativo, evitando aplicaciones inadecuadas que puedan comprometer tanto la eficacia como la seguridad.

 

Conclusión

El ozono es mucho más que una tecnología asociada a un momento concreto. Es una herramienta biocida de amplio espectro, con una acción eficaz frente a virus y bacterias, respaldada por la ciencia y con un papel relevante en la desinfección ambiental actual.

Desde la Asociación Ozono España promovemos un uso del ozono basado en el conocimiento, la evidencia científica y la aplicación responsable, poniendo en valor su potencial como solución eficaz y segura cuando se emplea conforme a criterios técnicos adecuados.

 

Referencia: Grignani, E., Mansi, A., Cabella, R., Castellano, P., Tirabasso, A., Sisto, R., Spagnoli, M., Fabrizi, G., Frigerio, F., & Tranfo, G. (2020b). Safe and Effective Use of Ozone as Air and Surface Disinfectant in the Conjuncture of Covid-19. Gases, 1(1), 19–32. https://doi.org/10.3390/gases1010002

Innovación en higiene hospitalaria con ozono como biocida en textiles sanitarios

Las infecciones asociadas a la atención sanitaria continúan siendo uno de los principales retos en los entornos hospitalarios. En este contexto, el uso del ozono en textiles hospitalarios emerge como una alternativa eficaz para reforzar la desinfección de uniformes, ropa de cama y otros materiales sanitarios. La persistencia de bacterias y hongos en superficies y textiles favorece la transmisión cruzada de patógenos y prolonga los tiempos de hospitalización, con el consiguiente impacto sanitario, económico y operativo.

En este contexto, la desinfección eficaz de uniformes, ropa de cama y otros textiles hospitalarios se convierte en un elemento crítico dentro de las estrategias de control de infecciones. Un estudio reciente ha evaluado el uso del ozono gaseoso como alternativa biocida para mejorar la seguridad microbiológica de estos materiales.

 

El reto de la desinfección textil en entornos hospitalarios

Las infecciones asociadas a la atención médica (IAAS) afectan a millones de pacientes cada año. Según datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, en Europa se producen alrededor de 4,5 millones de infecciones hospitalarias anuales, con un impacto significativo en la mortalidad y en los costes del sistema sanitario.

Los textiles hospitalarios —uniformes, sábanas, batas o ropa de trabajo— actúan como vectores indirectos de transmisión cuando no se higienizan correctamente. Aunque los protocolos actuales recomiendan lavados a altas temperaturas y el uso de detergentes y desinfectantes químicos, estos métodos presentan limitaciones:

  • No siempre garantizan la eliminación total de patógenos.
  • Dificultan la desinfección de pliegues, costuras y zonas multicapa.
  • Implican un elevado consumo de agua, energía y productos químicos.
  • Existe riesgo de recontaminación durante el proceso de lavado y manipulación.

 

El ozono gaseoso como alternativa biocida

El ozono es un potente agente oxidante con propiedades bactericidas, fungicidas y virucidas ampliamente documentadas. A diferencia de otros desinfectantes, se descompone de forma natural en oxígeno, sin generar residuos tóxicos.

El estudio analizado evaluó la eficacia del ozono gaseoso aplicado mediante un sistema cerrado y automatizado, diseñado específicamente para la higienización de textiles y equipos, evitando el uso de agua, detergentes o altas temperaturas.

 

Evaluación experimental en textiles hospitalarios

La investigación se centró en tejidos habituales del entorno sanitario:

  • 100 % algodón
  • 100 % poliéster
  • Mezcla algodón–poliéster

Las telas fueron contaminadas artificialmente con patógenos representativos de las IAAS:

  • Staphylococcus aureus
  • Escherichia coli
  • Candida albicans

Posteriormente, se aplicaron ciclos de ozonización de 25 y 45 minutos a una concentración controlada de ozono.

 

Principales resultados

  • Reducción significativa de la carga microbiana en todos los tejidos tras 25 minutos de exposición.
  • Eliminación completa de bacterias (S. aureus y E. coli) en textiles tras el tratamiento.
  • Alta eficacia antifúngica, con reducciones sustanciales de C. albicans.
  • Capacidad del ozono para penetrar múltiples capas de tejido, alcanzando zonas inaccesibles para los métodos convencionales.
  • Confirmación de que la inactivación microbiana se debe exclusivamente a la acción del ozono, y no a la ventilación o condiciones ambientales.

 

Seguridad operativa y condiciones de uso

Uno de los aspectos clave del estudio fue la evaluación de la seguridad laboral. Las mediciones de exposición demostraron que los niveles de ozono en el entorno de trabajo se mantuvieron por debajo de los límites de exposición ocupacional, incluso en escenarios cercanos al equipo.

El sistema evaluado incorpora un diseño hermético y un catalizador que acelera la conversión del ozono residual en oxígeno, garantizando condiciones seguras tras cada ciclo de desinfección.

 

Ventajas frente a los métodos tradicionales

El uso de ozono gaseoso para la desinfección de textiles hospitalarios aporta beneficios claros:

  • Alta eficacia biocida frente a bacterias y hongos relevantes en IAAS.
  • Penetración profunda en pliegues, costuras y materiales multicapa.
  • Sin residuos químicos ni subproductos nocivos.
  • Reducción del consumo de agua, detergentes y energía.
  • Menor riesgo de recontaminación tras el proceso.
  • Compatible con distintos tipos de tejidos sin comprometer su integridad.

 

Conclusión

La evidencia analizada confirma que el ozono gaseoso representa una solución eficaz, segura y sostenible para la desinfección de textiles hospitalarios. Su capacidad para erradicar patógenos, incluso en zonas de difícil acceso, lo posiciona como una herramienta de alto valor dentro de las estrategias de control de infecciones en entornos sanitarios.

La implementación de tecnologías basadas en ozono permite reforzar la seguridad microbiológica, reducir la dependencia de productos químicos y avanzar hacia modelos de higienización más eficientes y respetuosos con el medioambiente.

 

Referencia: De Caro, F., Dell’Annunziata, F., Motta, O., Capuano, N., Faggiano, A., Aulisio, L., Tomeo, M., Santoro, E., Boccia, G., Capunzo, M., Moccia, G., Folliero, V., & Franci, G. (2025). Optimizing Textile Disinfection in Hospital-Associated Infections Using Gaseous Ozone. Pathogens, 14(10), 977. https://doi.org/10.3390/pathogens14100977

Ozono en lechuga y ensaladas de IV gama: control microbiológico durante el almacenamiento

Las lechugas y ensaladas listas para consumir se han convertido en un producto habitual en supermercados y restauración. Sin embargo, su consumo en crudo, su elevada humedad y los múltiples pasos de manipulación hacen que la fase de almacenamiento sea crítica desde el punto de vista microbiológico, especialmente en el caso del ozono en ensaladas de IV gama como objeto de estudio.

En este contexto, una revisión científica publicada por Sarron et al. (2021) analiza la aplicación del ozono en cámaras de almacenamiento o atmósferas controladas como una herramienta para mejorar la seguridad alimentaria y prolongar la vida útil de productos de IV gama, especialmente en productos mínimamente procesados.

 

El reto microbiológico en ensaladas de IV gama

Tras el procesado mínimo (corte, lavado, centrifugado y envasado), las ensaladas presentan una alta susceptibilidad al desarrollo microbiano, incluso bajo refrigeración.

Entre los principales riesgos asociados destacan:

  • Presencia y crecimiento de Listeria monocytogenes durante el almacenamiento en frío.
  • Desarrollo de mohos y levaduras, responsables del deterioro visual y sensorial.
  • Limitaciones de las atmósferas modificadas tradicionales basadas en CO₂ u otros gases.

Estos factores condicionan una vida útil corta y obligan a la industria a buscar estrategias adicionales de control ambiental.

 

Aplicación de ozono en atmósferas de almacenamiento

Según la revisión de Sarron et al. (2021), el uso de bajas concentraciones de ozono en atmósfera controlada ha mostrado capacidad para:

  • Reducir la carga microbiana superficial durante el almacenamiento.
  • Inhibir el crecimiento de bacterias patógenas como Listeria.
  • Controlar mohos y levaduras responsables del deterioro prematuro.

El ozono, aplicado en fase gaseosa, presenta una mayor estabilidad en aire que en agua y una buena capacidad de difusión en el ambiente de almacenamiento, lo que permite una acción homogénea sin contacto directo con el alimento.

 

Impacto sobre la vida útil y la calidad visual

Uno de los aspectos analizados en esta revisión es el efecto del ozono sobre los parámetros de calidad durante el almacenamiento refrigerado.

Los estudios recopilados indican que, cuando se emplean concentraciones y tiempos de exposición adecuados, el ozono:

  • Contribuye a mantener el color verde característico de la lechuga.
  • No genera alteraciones significativas en textura o firmeza.
  • Ayuda a ralentizar el deterioro microbiológico durante la conservación.

La revisión también señala que concentraciones excesivas pueden provocar estrés oxidativo en el tejido vegetal, lo que subraya la importancia de un control preciso de los parámetros de aplicación.

 

Reducción del uso de aditivos y atmósferas químicas

En productos de IV gama, el ozono se presenta como una herramienta complementaria a otras estrategias de conservación, permitiendo reducir la dependencia de aditivos químicos o atmósferas artificiales complejas.

Entre los aspectos destacados en la revisión se encuentran:

  • Su acción biocida frente a un amplio espectro de microorganismos.
  • Su degradación natural a oxígeno tras reaccionar.
  • Su compatibilidad con sistemas de refrigeración y almacenamiento existentes.

Estos factores lo sitúan como una tecnología alineada con los objetivos de sostenibilidad y reducción de residuos químicos en la cadena alimentaria.

 

Conclusión

Tal y como recoge esta revisión, el uso del ozono en ensaladas de IV gama durante el almacenamiento se ha estudiado como una herramienta biocida eficaz y sostenible para mejorar la seguridad microbiológica. Su correcto control permite prolongar la vida útil y conservar la calidad visual del producto, reduciendo la necesidad de otras soluciones químicas y reforzando la seguridad alimentaria durante la fase de conservación.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono en origen: higiene sostenible en salas de ordeño, tuberías y aire ambiental

La higiene en origen es el primer eslabón para asegurar una leche de alta calidad. El uso de ozono en origen lácteo está cobrando relevancia porque, en granjas lecheras donde confluyen animales, equipos y ambientes húmedos, la presión microbiana puede aumentar rápidamente. Tradicionalmente, mantener limpias salas de ordeño, tuberías de transporte y tanques ha implicado un uso intensivo de agua caliente, vapor y productos químicos agresivos.

Hoy, el ozono emerge como una tecnología sostenible, eficaz y libre de residuos, capaz de reforzar este punto crítico sin comprometer la seguridad del producto ni el entorno.

 

Una alternativa más ecológica para la higiene diaria

La literatura científica reciente muestra que el ozono —en forma gaseosa o disuelta en agua— reduce de manera significativa la carga microbiana en instalaciones de ordeño, evitando el uso constante de desinfectantes clorados o detergentes alcalinos.
Al descomponerse en oxígeno, no deja residuos químicos, lo que disminuye el consumo de agua y energía y reduce el impacto ambiental de las operaciones de limpieza.

 

Salas de ordeño: menos contaminación, más seguridad

El ozono puede aplicarse para higienizar:

  • Superficies de contacto como pezoneras, suelos y herramientas.
  • Ambientes cerrados, reduciendo microorganismos en suspensión.
  • Zonas de tránsito animal, donde patógenos habituales como Listeria, Pseudomonas o Staphylococcus pueden proliferar.

Con ello, se facilita la prevención de contaminaciones cruzadas incluso antes de que la leche entre al sistema de transporte.

 

Tuberías y tanques: limpieza más eficiente

Los sistemas de limpieza actuales utilizan grandes volúmenes de agua caliente y detergentes corrosivos. El ozono permite:

  • Reducir la formación de biofilms tempranos.
  • Disminuir la carga microbiana con mayor rapidez.
  • Limpiar de forma eficaz sin generar residuos ni necesidad de aclarados prolongados.

Estudios recientes muestran reducciones del 84 % en la carga orgánica y una disminución notable de microorganismos en acero inoxidable tratado con agua ozonizada, superando el rendimiento de métodos tradicionales basados en calor o químicos.

 

Aire ambiental más limpio y controlado

El control microbiano del aire es esencial para evitar que partículas contaminadas lleguen a superficies u ordeñadoras.
El uso de ozono en origen lácteo contribuye a:

  • Reducir la carga microbiana aérea.
  • Disminuir olores asociados a actividad microbiana.
  • Mantener un entorno más estable y seguro.

 

Conclusión

El uso del ozono en origen aporta una ventaja estratégica real: mayor higiene, menos químicos, menos agua y una leche más limpia desde el primer punto de contacto.
Una solución eficaz, natural y en línea con las nuevas demandas de sostenibilidad del sector lácteo.

 

Referencia: Botondi, R., Lembo, M., Carboni, C., & Eramo, V. (2023). The use of ozone technology: An eco-friendly method for the sanitization of the dairy supply chain. Foods, 12(5), 987. https://doi.org/10.3390/foods12050987

Lavado de tomate con agua ozonizada: más inocuidad, menos patógenos y mejor calidad postcosecha

La seguridad del tomate fresco depende en gran medida de su lavado postcosecha, un proceso clave donde el agua puede convertirse en un vehículo de E. coli, Salmonella, levaduras y mohos si no se gestiona correctamente. En este contexto, el lavado postcosecha de tomate con ozono se presenta como una de las tecnologías más eficaces para reducir la carga microbiana sin dejar residuos químicos y manteniendo la calidad del fruto, según la revisión científica de Sarron et al. (2021).

En las próximas líneas se explica cómo el uso de agua ozonizada mejora la inocuidad del tomate durante el lavado postcosecha, qué efectos tiene sobre parámetros esenciales como el color, la firmeza o el contenido de licopeno, y en qué situaciones resulta más adecuado emplear ozono gaseoso o acuoso para lograr la máxima eficacia sin comprometer la calidad del fruto.

 

Agua ozonizada en el lavado postcosecha: reducción de patógenos y mayor inocuidad

El tomate es especialmente vulnerable a la contaminación durante el lavado: su superficie lisa facilita el contacto directo con patógenos, y la calidad del agua determina en gran parte la seguridad del producto.

Según Sarron et al. (2021), la inmersión o pulverización con agua ozonizada logra:

  • Reducciones significativas de E. coli y Salmonella enterica, incluso con tiempos de contacto cortos.
  • Eliminación eficaz de levaduras y mohos, agentes habituales de deterioro postcosecha.
  • Mayor eficacia cuando la turbidez del agua es baja, permitiendo que el ozono actúe directamente sobre la superficie del tomate.

El resultado es un proceso de lavado más seguro, sin subproductos químicos y con un menor riesgo de contaminación cruzada.

 

Impacto en la calidad: color, firmeza y licopeno

Uno de los puntos más valorados de la revisión es que el agua ozonizada no compromete la calidad sensorial ni nutricional del tomate cuando se aplica con concentraciones y tiempos adecuados.

Entre los efectos observados:

  • Color y licopeno:
    Los tratamientos con concentraciones moderadas no alteran el color rojo característico ni el contenido de licopeno, un antioxidante clave.
  • Firmeza:
    La exposición controlada mantiene la firmeza del tomate durante el almacenamiento, igual o mejor que los lavados convencionales.
  • Propiedades fisicoquímicas:
    Parámetros como acidez, pH y sólidos solubles permanecen estables tras el tratamiento.

Esto convierte al ozono en una alternativa idónea para la industria que busca reducir microorganismos sin deteriorar el valor comercial del fruto.

 

Ozono gaseoso vs. agua ozonizada: ¿cuándo conviene cada modalidad?

Según la revisión de Sarron et al., el uso de ozono en agua y el ozono en fase gaseosa responde a necesidades distintas dentro del proceso postcosecha, y cada enfoque resulta más adecuado en etapas concretas del manejo del tomate.

  1. Agua ozonizada: fase de lavado

Ideal para:

  • Desinfectar de forma inmediata el tomate tras su llegada a planta.
  • Reducir patógenos en la superficie del fruto.
  • Mantener color, firmeza y compuestos nutricionales.
  • Procesos donde el fruto no ha sufrido daño físico.

Es la opción más segura y controlable, con mínima incidencia de daños oxidativos.

  1. Ozono gaseoso: fase de almacenamiento

Adecuado para:

  • Reducir levaduras y mohos durante el almacenamiento.
  • Prolongar la vida útil sin añadir humedad.
  • Regular la maduración en ciertos contextos.

En este caso, es importante mantener las dosis y tiempos bajo control, ya que concentraciones elevadas o exposiciones prolongadas pueden generar efectos no deseados, como ligeros blanqueamientos en la piel del fruto, cambios de textura o una reducción de antioxidantes si el tratamiento no se ajusta correctamente.

 

Conclusión

El agua ozonizada destaca como una de las soluciones más eficaces y seguras para mejorar la inocuidad del tomate durante el lavado postcosecha, reduciendo patógenos sin alterar su calidad. Por su parte, el ozono gaseoso puede complementar el almacenamiento siempre que se emplee con dosis moderadas y controladas. En conjunto, ambas modalidades permiten una gestión postcosecha más limpia, sostenible y libre de residuos.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono para higiene en la industria láctea: cómo eliminar biofilms en superficies y equipos

La higiene en la industria láctea es esencial para garantizar la calidad y la inocuidad de los productos. Durante el procesado, las superficies en contacto con la leche acumulan residuos orgánicos que favorecen la formación de biofilms. En estas estructuras, bacterias, levaduras y mohos se vuelven más resistentes a la limpieza. Frente a este reto, el ozono para higiene en la industria láctea se presenta como una herramienta capaz de reforzar la desinfección sin añadir residuos químicos.

En estas capas pueden persistir microorganismos como Pseudomonas spp., Listeria monocytogenes o Salmonella spp.. Son capaces de sobrevivir a limpiezas intensivas con agua caliente o productos clorados. Como consecuencia, pueden producirse contaminaciones cruzadas, problemas en auditorías higiénico-sanitarias y pérdidas económicas para las plantas de procesado.

En este contexto, el uso de ozono, en fase gaseosa o disuelto en agua, se ha consolidado como una alternativa eficaz y sostenible para reforzar la higienización industrial. Su elevada capacidad oxidante permite inactivar microorganismos resistentes y llegar a zonas de difícil acceso. Después de su aplicación, el ozono se descompone en oxígeno, sin dejar residuos.

 

Por qué los biofilms son tan difíciles de eliminar

Cuando bacterias como Pseudomonas fluorescens, Alcaligenes faecalis, Listeria monocytogenes o Salmonella spp. se adhieren a superficies húmedas —acero inoxidable, plástico, madera o goma— forman una matriz protectora que las resguarda de:

  • agua caliente,
  • detergentes alcalinos,
  • desinfectantes clorados,
  • e incluso altas presiones de lavado.

Una vez establecidos, estos biofilms pueden persistir durante días o semanas, generando contaminaciones recurrentes en productos como quesos, yogures, leche pasteurizada o nata. Esta resistencia obliga a muchas plantas a incrementar la frecuencia de limpieza, utilizar más productos químicos o incluso detener líneas completas, con el impacto económico y operativo que ello supone.

 

El ozono como herramienta de higienización

El ozono destaca por su capacidad para oxidar componentes esenciales de bacterias, mohos y levaduras, incluso cuando están protegidos dentro de un biofilm. Su acción rápida y su capacidad para penetrar en zonas difíciles lo convierten en un complemento valioso para los programas de higiene.

Entre sus ventajas destacan:

  • Eficacia frente a microorganismos resistentes, incluidos los asociados a biofilms.
  • Actuación rápida, sin tiempos prolongados de contacto.
  • Acceso a rincones complejos, donde otros métodos pierden alcance.
  • Reducción del uso de químicos clorados, vapor y agua caliente, con menor corrosión y menor impacto ambiental.
  • Integración sencilla en procesos existentes, tanto en CIP como en tratamientos ambientales.

Su comportamiento lo convierte en una solución adaptable a diferentes instalaciones y necesidades de procesado.

 

El ozono y su impacto real en la limpieza de superficies en la industria láctea

La revisión de Botondi et al. (2023) recoge diversas aplicaciones del ozono directamente en la industria láctea, con resultados que respaldan su eficacia en la higienización de superficies y equipos.

En materiales habituales de las plantas de procesado —acero inoxidable, plástico, goma o madera—, el agua ozonizada logró reducciones rápidas y significativas de microorganismos alterantes y patógenos. En numerosos ensayos, su eficacia fue superior al lavado con agua caliente, lo que permite disminuir la carga microbiana en tiempos muy cortos y reforzar la seguridad durante el procesado.

El ozono también demostró una alta eficacia frente a biofilms característicos de entornos lácteos, especialmente aquellos formados por Pseudomonas spp. y patógenos relevantes como Listeria monocytogenes y Salmonella spp.. Estos biofilms suelen aparecer en superficies metálicas y zonas húmedas donde los métodos convencionales tienen más limitaciones. En algunos estudios, la combinación del ozono con luz ultravioleta o peróxido de hidrógeno permitió potenciar aún más su acción antimicrobiana.

Uno de los casos más significativos recogidos en la revisión se documentó en una planta de queso, donde la aplicación periódica de ozono gaseoso redujo la presencia ambiental de Listeria monocytogenes del 15 % al 1,67 % en un periodo de doce meses. No se observaron daños en equipos ni efectos adversos, lo que facilitó su integración como medida estable dentro del programa de higiene.

 

Ventajas operativas y sostenibilidad

Además de su eficacia microbiológica, el uso de ozono aporta beneficios relevantes para la eficiencia y la sostenibilidad de las operaciones:

  • Menor consumo energético, al reducir la necesidad de agua caliente y vapor.
  • Reducción del uso de productos químicos, minimizando la corrosión y prolongando la vida útil de los equipos.
  • Menor carga orgánica en aguas residuales, facilitando su tratamiento y disminuyendo el impacto ambiental.
  • Compatibilidad con sistemas existentes, permitiendo su integración progresiva sin modificaciones estructurales.

Estas ventajas consolidan al ozono como una tecnología alineada con las exigencias actuales del sector lácteo en materia de sostenibilidad y seguridad alimentaria.

 

Conclusión

La evidencia científica demuestra que el ozono es una herramienta eficaz, sostenible y versátil para reforzar la higiene en superficies y equipos de la industria láctea. Su capacidad para eliminar microorganismos resistentes, actuar sobre biofilms y reducir el uso de recursos lo convierte en una solución valiosa para mejorar la seguridad alimentaria y optimizar los procesos productivos. Integrado correctamente, el ozono contribuye a una producción más eficiente y limpia, adaptada a las demandas actuales del sector.

 

Referencia: Botondi, R., Lembo, M., Carboni, C., & Eramo, V. (2023). The Use of Ozone Technology: An Eco-Friendly Method for the Sanitization of the Dairy Supply Chain. Foods, 12(5), 987. https://doi.org/10.3390/foods12050987