Lavado de tomate con agua ozonizada: más inocuidad, menos patógenos y mejor calidad postcosecha

La seguridad del tomate fresco depende en gran medida de su lavado postcosecha, un proceso clave donde el agua puede convertirse en un vehículo de E. coli, Salmonella, levaduras y mohos si no se gestiona correctamente. En este contexto, el lavado postcosecha de tomate con ozono se presenta como una de las tecnologías más eficaces para reducir la carga microbiana sin dejar residuos químicos y manteniendo la calidad del fruto, según la revisión científica de Sarron et al. (2021).

En las próximas líneas se explica cómo el uso de agua ozonizada mejora la inocuidad del tomate durante el lavado postcosecha, qué efectos tiene sobre parámetros esenciales como el color, la firmeza o el contenido de licopeno, y en qué situaciones resulta más adecuado emplear ozono gaseoso o acuoso para lograr la máxima eficacia sin comprometer la calidad del fruto.

 

Agua ozonizada en el lavado postcosecha: reducción de patógenos y mayor inocuidad

El tomate es especialmente vulnerable a la contaminación durante el lavado: su superficie lisa facilita el contacto directo con patógenos, y la calidad del agua determina en gran parte la seguridad del producto.

Según Sarron et al. (2021), la inmersión o pulverización con agua ozonizada logra:

  • Reducciones significativas de E. coli y Salmonella enterica, incluso con tiempos de contacto cortos.
  • Eliminación eficaz de levaduras y mohos, agentes habituales de deterioro postcosecha.
  • Mayor eficacia cuando la turbidez del agua es baja, permitiendo que el ozono actúe directamente sobre la superficie del tomate.

El resultado es un proceso de lavado más seguro, sin subproductos químicos y con un menor riesgo de contaminación cruzada.

 

Impacto en la calidad: color, firmeza y licopeno

Uno de los puntos más valorados de la revisión es que el agua ozonizada no compromete la calidad sensorial ni nutricional del tomate cuando se aplica con concentraciones y tiempos adecuados.

Entre los efectos observados:

  • Color y licopeno:
    Los tratamientos con concentraciones moderadas no alteran el color rojo característico ni el contenido de licopeno, un antioxidante clave.
  • Firmeza:
    La exposición controlada mantiene la firmeza del tomate durante el almacenamiento, igual o mejor que los lavados convencionales.
  • Propiedades fisicoquímicas:
    Parámetros como acidez, pH y sólidos solubles permanecen estables tras el tratamiento.

Esto convierte al ozono en una alternativa idónea para la industria que busca reducir microorganismos sin deteriorar el valor comercial del fruto.

 

Ozono gaseoso vs. agua ozonizada: ¿cuándo conviene cada modalidad?

Según la revisión de Sarron et al., el uso de ozono en agua y el ozono en fase gaseosa responde a necesidades distintas dentro del proceso postcosecha, y cada enfoque resulta más adecuado en etapas concretas del manejo del tomate.

  1. Agua ozonizada: fase de lavado

Ideal para:

  • Desinfectar de forma inmediata el tomate tras su llegada a planta.
  • Reducir patógenos en la superficie del fruto.
  • Mantener color, firmeza y compuestos nutricionales.
  • Procesos donde el fruto no ha sufrido daño físico.

Es la opción más segura y controlable, con mínima incidencia de daños oxidativos.

  1. Ozono gaseoso: fase de almacenamiento

Adecuado para:

  • Reducir levaduras y mohos durante el almacenamiento.
  • Prolongar la vida útil sin añadir humedad.
  • Regular la maduración en ciertos contextos.

En este caso, es importante mantener las dosis y tiempos bajo control, ya que concentraciones elevadas o exposiciones prolongadas pueden generar efectos no deseados, como ligeros blanqueamientos en la piel del fruto, cambios de textura o una reducción de antioxidantes si el tratamiento no se ajusta correctamente.

 

Conclusión

El agua ozonizada destaca como una de las soluciones más eficaces y seguras para mejorar la inocuidad del tomate durante el lavado postcosecha, reduciendo patógenos sin alterar su calidad. Por su parte, el ozono gaseoso puede complementar el almacenamiento siempre que se emplee con dosis moderadas y controladas. En conjunto, ambas modalidades permiten una gestión postcosecha más limpia, sostenible y libre de residuos.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono para higiene en la industria láctea: cómo eliminar biofilms en superficies y equipos

La higiene en la industria láctea es esencial para garantizar la calidad y la inocuidad de los productos. Durante el procesado, las superficies en contacto con la leche acumulan residuos orgánicos que favorecen la formación de biofilms. En estas estructuras, bacterias, levaduras y mohos se vuelven más resistentes a la limpieza. Frente a este reto, el ozono para higiene en la industria láctea se presenta como una herramienta capaz de reforzar la desinfección sin añadir residuos químicos.

En estas capas pueden persistir microorganismos como Pseudomonas spp., Listeria monocytogenes o Salmonella spp.. Son capaces de sobrevivir a limpiezas intensivas con agua caliente o productos clorados. Como consecuencia, pueden producirse contaminaciones cruzadas, problemas en auditorías higiénico-sanitarias y pérdidas económicas para las plantas de procesado.

En este contexto, el uso de ozono, en fase gaseosa o disuelto en agua, se ha consolidado como una alternativa eficaz y sostenible para reforzar la higienización industrial. Su elevada capacidad oxidante permite inactivar microorganismos resistentes y llegar a zonas de difícil acceso. Después de su aplicación, el ozono se descompone en oxígeno, sin dejar residuos.

 

Por qué los biofilms son tan difíciles de eliminar

Cuando bacterias como Pseudomonas fluorescens, Alcaligenes faecalis, Listeria monocytogenes o Salmonella spp. se adhieren a superficies húmedas —acero inoxidable, plástico, madera o goma— forman una matriz protectora que las resguarda de:

  • agua caliente,
  • detergentes alcalinos,
  • desinfectantes clorados,
  • e incluso altas presiones de lavado.

Una vez establecidos, estos biofilms pueden persistir durante días o semanas, generando contaminaciones recurrentes en productos como quesos, yogures, leche pasteurizada o nata. Esta resistencia obliga a muchas plantas a incrementar la frecuencia de limpieza, utilizar más productos químicos o incluso detener líneas completas, con el impacto económico y operativo que ello supone.

 

El ozono como herramienta de higienización

El ozono destaca por su capacidad para oxidar componentes esenciales de bacterias, mohos y levaduras, incluso cuando están protegidos dentro de un biofilm. Su acción rápida y su capacidad para penetrar en zonas difíciles lo convierten en un complemento valioso para los programas de higiene.

Entre sus ventajas destacan:

  • Eficacia frente a microorganismos resistentes, incluidos los asociados a biofilms.
  • Actuación rápida, sin tiempos prolongados de contacto.
  • Acceso a rincones complejos, donde otros métodos pierden alcance.
  • Reducción del uso de químicos clorados, vapor y agua caliente, con menor corrosión y menor impacto ambiental.
  • Integración sencilla en procesos existentes, tanto en CIP como en tratamientos ambientales.

Su comportamiento lo convierte en una solución adaptable a diferentes instalaciones y necesidades de procesado.

 

El ozono y su impacto real en la limpieza de superficies en la industria láctea

La revisión de Botondi et al. (2023) recoge diversas aplicaciones del ozono directamente en la industria láctea, con resultados que respaldan su eficacia en la higienización de superficies y equipos.

En materiales habituales de las plantas de procesado —acero inoxidable, plástico, goma o madera—, el agua ozonizada logró reducciones rápidas y significativas de microorganismos alterantes y patógenos. En numerosos ensayos, su eficacia fue superior al lavado con agua caliente, lo que permite disminuir la carga microbiana en tiempos muy cortos y reforzar la seguridad durante el procesado.

El ozono también demostró una alta eficacia frente a biofilms característicos de entornos lácteos, especialmente aquellos formados por Pseudomonas spp. y patógenos relevantes como Listeria monocytogenes y Salmonella spp.. Estos biofilms suelen aparecer en superficies metálicas y zonas húmedas donde los métodos convencionales tienen más limitaciones. En algunos estudios, la combinación del ozono con luz ultravioleta o peróxido de hidrógeno permitió potenciar aún más su acción antimicrobiana.

Uno de los casos más significativos recogidos en la revisión se documentó en una planta de queso, donde la aplicación periódica de ozono gaseoso redujo la presencia ambiental de Listeria monocytogenes del 15 % al 1,67 % en un periodo de doce meses. No se observaron daños en equipos ni efectos adversos, lo que facilitó su integración como medida estable dentro del programa de higiene.

 

Ventajas operativas y sostenibilidad

Además de su eficacia microbiológica, el uso de ozono aporta beneficios relevantes para la eficiencia y la sostenibilidad de las operaciones:

  • Menor consumo energético, al reducir la necesidad de agua caliente y vapor.
  • Reducción del uso de productos químicos, minimizando la corrosión y prolongando la vida útil de los equipos.
  • Menor carga orgánica en aguas residuales, facilitando su tratamiento y disminuyendo el impacto ambiental.
  • Compatibilidad con sistemas existentes, permitiendo su integración progresiva sin modificaciones estructurales.

Estas ventajas consolidan al ozono como una tecnología alineada con las exigencias actuales del sector lácteo en materia de sostenibilidad y seguridad alimentaria.

 

Conclusión

La evidencia científica demuestra que el ozono es una herramienta eficaz, sostenible y versátil para reforzar la higiene en superficies y equipos de la industria láctea. Su capacidad para eliminar microorganismos resistentes, actuar sobre biofilms y reducir el uso de recursos lo convierte en una solución valiosa para mejorar la seguridad alimentaria y optimizar los procesos productivos. Integrado correctamente, el ozono contribuye a una producción más eficiente y limpia, adaptada a las demandas actuales del sector.

 

Referencia: Botondi, R., Lembo, M., Carboni, C., & Eramo, V. (2023). The Use of Ozone Technology: An Eco-Friendly Method for the Sanitization of the Dairy Supply Chain. Foods, 12(5), 987. https://doi.org/10.3390/foods12050987

Agua ozonizada en zanahoria: el lavado que desinfecta sin químicos y alarga la vida útil

Dentro de las operaciones post-cosecha, el lavado inicial de la zanahoria es un paso decisivo para garantizar su calidad microbiológica y su vida útil. Tradicionalmente, este proceso se ha llevado a cabo con desinfectantes químicos como el cloro, que actúan con eficacia, pero generan subproductos no deseados, pierden rendimiento en presencia de materia orgánica y presentan una aceptación cada vez menor entre consumidores e industrias orientadas a procesos más sostenibles.

En los últimos años, la investigación ha demostrado que el uso de agua ozonizada en el lavado de zanahorias es una alternativa eficaz y respetuosa con el producto, capaz de reducir la carga microbiana sin dejar residuos y sin alterar la calidad visual o sensorial del vegetal. La revisión científica de Sarron et al. (2021) recoge una serie de estudios que confirman este potencial cuando el ozono se aplica en el lavado, ya sea por inmersión, aspersión o recirculación continua.

 

Una tecnología pensada para limpiar, desinfectar y proteger la calidad

La zanahoria recién cosechada presenta recuentos microbianos iniciales elevados (5–6 log UFC g⁻¹), lo que acelera el deterioro y reduce la vida útil comercial. Aplicar agua ozonizada en esta primera fase permite actuar directamente sobre la superficie del vegetal, eliminando patógenos y microorganismos alterantes.

Los estudios incluidos en la revisión muestran reducciones significativas de:

  • bacterias aerobias mesófilas,
  • coliformes,
  • E. coli y Salmonella,
  • levaduras y mohos.

Todo ello se consigue sin añadir otros químicos, ya que el ozono actúa como un desinfectante natural de amplio espectro.

 

Calidad visual conservada desde el primer día

Uno de los beneficios más destacados es que, en zanahorias enteras, el uso de agua ozonizada no genera alteraciones visibles en el color, la firmeza o la textura. Los trabajos recopilados en el artículo demuestran que:

  • la apariencia natural se mantiene intacta,
  • no aparece pardeamiento ni cambios detectables tras el lavado,
  • la textura firme —clave para el consumidor— se preserva.

Incluso en cortes frescos o bastones, el ozono permite reducir el deterioro siempre que se ajusten bien la concentración y el tiempo de contacto.

 

Mejor comportamiento durante el almacenamiento

El ozono no solo actúa durante el lavado: sus efectos se prolongan en el tiempo. Algunos estudios muestran que la zanahoria lavada con agua ozonizada presenta:

  • menor respiración y menor emisión de etileno,
  • una proliferación microbiana más lenta,
  • vida útil hasta 1,8 veces mayor respecto al lavado convencional.

Esto se traduce en menos mermas, mayor estabilidad y mejor conservación durante la distribución.

 

Conservación de sus propiedades nutricionales

A diferencia de otros desinfectantes, el agua ozonizada permite mantener los nutrientes clave de la zanahoria. La evidencia científica recoge:

  • conservación de vitamina C y carotenoides,
  • disminución de enzimas oxidativas (PPO y POD),
  • preservación parcial de fenólicos con actividad antioxidante.

En conjunto, esto favorece un producto más estable y nutritivo, incluso varios días después del lavado.

 

Menor consumo de agua y una operación más sostenible

Un aspecto especialmente relevante para la industria es que el ozono mantiene la calidad del agua de lavado en mejores condiciones que otros desinfectantes. Al oxidar rápidamente la materia orgánica:

  • la turbidez permanece baja,
  • mejora la DQO,
  • se reduce la frecuencia de recambios,
  • el consumo total de agua puede reducirse más del 90 %.

Esto tiene un impacto directo tanto en costes como en sostenibilidad.

 

Conclusión

El lavado de zanahorias con agua ozonizada es una tecnología segura, eficaz y alineada con las demandas actuales del sector hortofrutícola. Permite controlar microorganismos sin generar residuos químicos, mantiene la apariencia natural, preserva compuestos nutricionales esenciales y alarga la vida útil del producto. Además, ofrece una operación más eficiente y con menor consumo de agua.

Una solución que responde tanto a las necesidades de la industria como a las expectativas del consumidor: más calidad, más seguridad y procesos más responsables.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono en la industria láctea: higiene y calidad natural en quesos, mantequilla y yogures

El sector lácteo afronta el desafío de mantener la seguridad y calidad de sus productos sin comprometer la sostenibilidad. En este contexto, numerosas investigaciones han demostrado el potencial del ozono en la industria láctea como herramienta eficaz y ecológica para higienizar el aire, el agua y las superficies en las distintas fases de elaboración y conservación de productos lácteos.

Su acción biocida se debe a su elevada capacidad oxidante: el ozono reacciona con las membranas de bacterias, mohos y levaduras, provocando su inactivación y evitando su proliferación. Además, tras su aplicación se descompone rápidamente en oxígeno, sin dejar residuos, lo que lo convierte en una alternativa segura y respetuosa con el medioambiente.

 

Control microbiano en la maduración del queso

En las cámaras de maduración, la aplicación controlada de ozono gaseoso ha mostrado resultados positivos en la reducción de mohos como Penicillium y Aspergillus, habituales en la superficie de los quesos curados. Al mantener el aire y las superficies libres de microorganismos, se evitan defectos visuales o sensoriales y se prolonga la vida útil del producto.

También se ha observado su eficacia frente a ácaros y bacterias patógenas como Listeria monocytogenes o Salmonella spp., especialmente en entornos con alta humedad. Este tipo de control ambiental contribuye a una maduración más segura y uniforme, reduciendo las pérdidas económicas derivadas de contaminaciones.

 

Higiene y conservación en mantequillas y yogures

En productos con alto contenido graso, como la mantequilla, el uso de ozono permite reducir significativamente la presencia de microorganismos alterantes, manteniendo la textura y la estabilidad del producto durante su almacenamiento.

En el caso del yogur, su aplicación en el aire o en superficies de envasado ayuda a prevenir contaminaciones cruzadas en las etapas de fermentación y cerrado, preservando la flora láctica beneficiosa responsable de su sabor y consistencia característica.

 

Una tecnología limpia y sostenible en la cadena láctea

El tratamiento con ozono en la industria láctea permite reducir el uso de agua caliente, vapor y desinfectantes clorados en los procesos de limpieza de instalaciones y cámaras de maduración. Su aplicación en aire y agua mantiene los espacios higienizados sin generar residuos ni vertidos contaminantes, contribuyendo a una producción más eficiente y sostenible.

Esta versatilidad lo convierte en un aliado directo para la eficiencia operativa del sector lácteo, favoreciendo el cumplimiento de los estándares de sostenibilidad y seguridad alimentaria que marcan las nuevas exigencias del mercado europeo.

 

Conclusión

La investigación científica confirma el valor del ozono como agente biocida sostenible, capaz de mantener la higiene y la calidad en productos como el queso, la mantequilla y el yogur. Su eficacia frente a microorganismos alterantes y su carácter ecológico lo posicionan como una tecnología clave para la modernización del sector lácteo, donde la inocuidad y la sostenibilidad avanzan de la mano.

 

Referencia: Botondi, R., Lembo, M., Carboni, C., & Eramo, V. (2023). The Use of Ozone Technology: An Eco-Friendly Method for the Sanitization of the Dairy Supply Chain. Foods, 12(5), 987. https://doi.org/10.3390/foods12050987

Ozono en agua: una desinfección más limpia y sostenible para lechugas y ensaladas

La lechuga y las mezclas de ensaladas frescas representan una parte esencial del consumo de hortalizas a nivel mundial. Su atractivo se debe a su frescura, textura crujiente y alto valor nutricional, pero también son productos especialmente sensibles a la contaminación microbiana.

Durante el procesado —desde el recorte y el lavado hasta el envasado— pueden contaminarse con microorganismos patógenos como Salmonella, Listeria monocytogenes o E. coli. Esto exige sistemas de desinfección eficaces que garanticen la inocuidad sin afectar la calidad.

En este contexto, el ozono en el lavado de lechugas se ha consolidado como una alternativa eficaz y sostenible a los desinfectantes químicos tradicionales.

Tradicionalmente, se ha empleado agua clorada en la industria de productos frescos cortados. Sin embargo, el interés por soluciones más seguras y sostenibles ha impulsado el uso de agua ozonizada, una tecnología que permite desinfectar sin dejar residuos químicos ni alterar el valor nutricional del alimento.

 

El ozono en fase acuosa: una herramienta natural para el lavado de hortalizas

El uso de ozono en el lavado de lechugas y otras hortalizas de hoja verde en fase acuosa actúa como un potente oxidante capaz de destruir bacterias, levaduras y mohos presentes en las hojas sin modificar su color ni su textura.

A diferencia del gas ozono usado en cámaras de conservación, este tratamiento se aplica durante la fase de lavado, mediante inmersión, burbujeo o recirculación del agua ozonizada. Su integración en las líneas de procesado resulta sencilla y altamente eficaz.

Los estudios recopilados por Sarron et al. (2021) muestran que esta aplicación logra reducciones significativas en microorganismos mesófilos, coliformes, E. coli y Listeria, incluso en hojas recién cortadas.

En comparación con el lavado con cloro, el uso de agua ozonizada mantiene mejor la apariencia visual y sensorial de la lechuga, evitando el pardeamiento del borde cortado y conservando su frescura durante más tiempo.

Además, el ozono actúa de forma inmediata y eficaz a bajas concentraciones. No requiere tiempos de contacto prolongados ni genera subproductos indeseados. Estas características lo convierten en una alternativa segura, versátil y adaptable para distintos tipos de hortalizas de hoja verde.

 

Eficacia antimicrobiana y conservación de la calidad

El tratamiento con agua ozonizada permite reducir de forma significativa la cantidad de microorganismos presentes en las hojas, con especial eficacia frente a bacterias aeróbicas y coliformes.

Este efecto antimicrobiano se produce por la oxidación directa de los componentes celulares —proteínas, lípidos y enzimas—, lo que impide su proliferación y evita una nueva contaminación durante el procesado.

A diferencia de los desinfectantes químicos, el ozono no deja residuos ni modifica las propiedades del producto, ya que se descompone rápidamente en oxígeno.

Durante el almacenamiento posterior, las hojas tratadas conservaron su color natural, contenido vitamínico y firmeza, con una reducción notable del deterioro microbiológico frente a los métodos convencionales.

En conjunto, estas ventajas convierten al ozono en un agente desinfectante eficaz y respetuoso con la calidad del producto, capaz de asegurar la inocuidad sin comprometer la frescura del alimento.

 

Beneficios ambientales y ahorro de agua

Más allá de su acción desinfectante, el lavado con agua ozonizada ofrece ventajas ambientales de gran impacto.

El ozono oxida los compuestos orgánicos disueltos —pigmentos, clorofila o residuos celulares—, lo que mantiene la calidad del agua de lavado por más tiempo.
Gracias a ello, las plantas de procesado pueden reutilizar el agua durante más ciclos, logrando una reducción del consumo hídrico de hasta un 60 % respecto a los sistemas tradicionales con cloro.

Además, al evitar la generación de subproductos químicos, el proceso reduce la carga contaminante de las aguas residuales, simplificando su tratamiento y cumpliendo con las exigencias ambientales de la industria alimentaria.

Por tanto, el uso de ozono en el lavado de lechugas y otras hortalizas no solo mejora la seguridad microbiológica, sino que también favorece una producción más limpia, eficiente y sostenible.

 

Conclusión

El ozono en el lavado de lechugas se consolida como una tecnología eficaz, segura y respetuosa con el medio ambiente.

Permite eliminar microorganismos patógenos, mantener el color, la textura y la calidad nutricional, y reducir de forma significativa el consumo de agua, sin dejar residuos ni alterar el producto.

Una solución que demuestra cómo el ozono puede mejorar la inocuidad y sostenibilidad en el procesado de alimentos frescos, respondiendo a la creciente demanda de productos seguros, naturales y ambientalmente responsables.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono gaseoso: la clave para conservar zanahorias frescas por más tiempo y sin residuos

La zanahoria es una de las hortalizas más consumidas a nivel mundial, reconocida por su sabor, color y valor nutricional. Sin embargo, su conservación sigue siendo un desafío: tras la cosecha, su corta vida útil la hace vulnerable a la descomposición microbiana y a la pérdida de textura y color.

El uso de ozono gaseoso se ha consolidado como una alternativa eficaz para prolongar su vida útil sin emplear conservantes químicos.
Según la revisión científica de Sarron, Gadonna-Widehem y Aussenac (2021), esta tecnología permite mantener la calidad visual y microbiológica de las zanahorias durante el almacenamiento, siempre que se controle la concentración y el tiempo de exposición.

 

Eficacia del ozono gaseoso en almacenamiento de zanahorias

El ozono se aplica en cámaras de conservación, de forma continua o intermitente, justo después de la cosecha.
Su poder oxidante actúa sobre bacterias, mohos y levaduras, reduciendo la carga microbiana sin dejar residuos.
A diferencia del cloro u otros desinfectantes, el ozono se descompone naturalmente en oxígeno, por lo que no genera contaminantes secundarios.

Los estudios revisados muestran que el uso de ozono en condiciones controladas mantiene la apariencia y calidad general del producto durante semanas de almacenamiento, sin alterar su sabor ni aroma.

 

Efectos sobre la calidad visual y sensorial

La apariencia es uno de los principales criterios de calidad para el consumidor.
La mayoría de los ensayos demostraron que el tratamiento con ozono no modifica el color ni el aspecto de las zanahorias.
En general, las zanahorias tratadas conservaron su tono natural y brillo característico durante el almacenamiento.
Solo en tratamientos muy prolongados o con concentraciones elevadas se observaron leves signos de estrés oxidativo, como pérdida de hidratación superficial o ligera decoloración, lo que subraya la importancia de ajustar correctamente las condiciones de aplicación.

Además, el ozono puede actuar como un leve factor de estrés postcosecha, estimulando la respiración del tejido vegetal y la producción de compuestos volátiles, lo que favorece un aroma más fresco en el producto almacenado.

 

Conservación de firmeza y textura

La firmeza es un indicador clave de frescura y calidad.
En la mayoría de los casos, las zanahorias tratadas con ozono mantuvieron su textura crujiente y no mostraron pérdida de peso.
Algunos estudios incluso reportaron un retraso en el endurecimiento del tejido, relacionado con una menor lignificación de las paredes celulares.
Este efecto contribuye a preservar la calidad sensorial del producto durante más tiempo sin añadir conservantes.

 

Efectividad microbiológica

El ozono gaseoso ha mostrado una notable eficacia frente a los principales microorganismos asociados al deterioro postcosecha:

  • Efecto fungistático frente a Botrytis cinerea y Sclerotinia sclerotiorum, causantes de podredumbre.
  • Acción bactericida contra Escherichia coli O157:H7, Salmonella enterica y Listeria monocytogenes.

En los ensayos analizados, el tratamiento con ozono permitió reducir significativamente la carga microbiana y extender la vida útil de las zanahorias almacenadas, sin alterar sus propiedades sensoriales.

 

Importancia de la optimización

Los autores señalan que existe variabilidad entre los estudios en cuanto a unidades, métodos de aplicación y condiciones ambientales.
Por ello, subrayan la necesidad de definir con precisión la concentración de ozono, la temperatura y la humedad relativa, con el fin de garantizar su eficacia sin provocar daños fisiológicos.
Una correcta calibración de estos parámetros es clave para reproducir los resultados de forma segura en la industria alimentaria.

 

Conclusión

El tratamiento con ozono gaseoso ofrece una forma eficaz y sostenible de conservar zanahorias frescas durante el almacenamiento.
Al reducir la presencia de microorganismos y mantener la firmeza, el color y el aroma natural del producto, el ozono se presenta como una herramienta tecnológica capaz de prolongar la frescura sin dejar residuos, contribuyendo a una producción más limpia y responsable.

 

Referencia: Sarron, E., Gadonna-Widehem, P., & Aussenac, T. (2021). Ozone Treatments for Preserving Fresh Vegetables Quality: A Critical Review. Foods, 10(3), 605. https://doi.org/10.3390/foods10030605

Ozono para la higiene textil: eficacia biocida en agua fría

La búsqueda de métodos de higienización más seguros y sostenibles ha llevado al sector industrial a explorar tecnologías que reduzcan el uso de productos químicos sin comprometer la eficacia. En este contexto, el ozono en lavandería industrial se consolida como una herramienta de desinfección avanzada, especialmente en procesos de lavado y tratamiento textil.

Un estudio publicado en Ozone Science and Engineering analiza su aplicación en lavanderías del Reino Unido, donde se incorporó el ozono a los ciclos de lavado como agente biocida principal. Los resultados fueron concluyentes: el ozono elimina bacterias, virus y hongos de forma eficaz incluso con agua fría, demostrando que la innovación y la sostenibilidad pueden ir de la mano.

 

Un agente biocida eficaz y respetuoso

El ozono actúa como un potente oxidante capaz de inactivar microorganismos patógenos como Staphylococcus aureus (MRSA), Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa o Clostridium difficile, entre otros.
A diferencia de los métodos térmicos convencionales, que requieren altas temperaturas y un elevado consumo energético, el lavado con agua ozonizada permite una desinfección completa a temperatura ambiente, preservando la calidad de los tejidos y reduciendo el impacto ambiental.

Su acción rápida y sin residuos convierte al ozono en una alternativa tecnológica de gran valor para entornos hospitalarios, residenciales o industriales, donde la higiene textil es un elemento crítico de seguridad.

 

Eficiencia y sostenibilidad

Además de su eficacia microbiológica, el uso de ozono en lavandería industrial ha demostrado mejorar la eficiencia operativa y reducir la huella ambiental del proceso.
Entre las ventajas observadas se encuentran:

  • Reducción del consumo de agua y energía, al realizar los lavados con agua fría y menos fases de enjuague.
  • Disminución del uso de detergentes, gracias a la capacidad oxidante del ozono, que facilita la eliminación de la suciedad.
  • Prolongación de la vida útil de los tejidos, al evitar el desgaste causado por el calor y los productos químicos agresivos.
  • Menor impacto ambiental, ya que el ozono se descompone rápidamente en oxígeno y deja efluentes más limpios, con menos carga orgánica y sin residuos tóxicos.

 

Ciencia al servicio de la higiene

Los ensayos realizados en laboratorios independientes demostraron reducciones superiores a 5 y 8 log (equivalentes a la eliminación del 99,999 % y 99,999999 % de microorganismos, respectivamente), incluso sin necesidad de detergentes agresivos ni calor.
Estos resultados consolidan al ozono como una de las herramientas biocidas más eficaces y versátiles, con aplicaciones que abarcan desde el tratamiento del agua y el aire hasta la desinfección de superficies y tejidos.

 

Conclusión

El lavado con ozono representa una de las aplicaciones más completas de esta tecnología en el ámbito de la desinfección ambiental y textil.
Su capacidad para eliminar microorganismos resistentes, optimizar recursos y mejorar la sostenibilidad lo convierte en una alternativa limpia, segura y científicamente avalada.

El ozono combina tres cualidades esenciales para el futuro de la higiene industrial: eficacia biocida, eficiencia operativa y respeto medioambiental, ofreciendo una solución integral para la higienización de textiles en múltiples sectores.

 

Referencia: Cardis, D., Tapp, C., DeBrum, M., & Rice, R. G. (2007). Ozone in the Laundry Industry—Practical Experiences in the United Kingdom. Ozone Science and Engineering, 29(2), 85–99. https://doi.org/10.1080/01919510601186048

Ozono en postcosecha de fresa y frutos rojos: una herramienta sostenible para prolongar su vida útil

La fresa (Fragaria x ananassa Duch.) es una de las frutas más valoradas por consumidores y productores por su sabor, aroma y beneficios nutricionales. Sin embargo, su alta tasa de respiración y su vulnerabilidad al ataque de hongos como Botrytis cinerea, Mucor o Rhizopus hacen que su vida útil sea muy limitada, incluso bajo refrigeración. En este contexto, el ozono en postcosecha de fresa se presenta como una alternativa tecnológica eficaz, limpia y adaptable, capaz de controlar el deterioro microbiano y prolongar la conservación del fruto sin recurrir a tratamientos químicos agresivos.

 

El ozono y su acción sobre la fresa

El tratamiento postcosecha con ozono —en forma gaseosa o disuelto en agua— actúa directamente sobre los microorganismos que deterioran la fresa.
A nivel celular, el ozono provoca una oxidación de los fosfolípidos y proteínas de la membrana de bacterias y hongos, lo que rompe su estructura y detiene su desarrollo. En la práctica, esto se traduce en una reducción significativa de la carga microbiana sin alterar las propiedades fisicoquímicas del fruto.

Los estudios revisados muestran que esta acción oxidante consigue inactivar patógenos comunes como Salmonella, E. coli, Enterococcus faecium o Botrytis cinerea con reducciones de entre 1,5 y 3,3 log UFC/g. Incluso a bajas concentraciones (1–2 mg/L) y tiempos cortos de exposición (5–15 minutos), el ozono logra un efecto antimicrobiano comparable al de procesos térmicos o químicos, pero sin dejar residuos.

 

Resultados observados en fresas tratadas con ozono

Las investigaciones analizadas por Tinajero-Castro et al. (2023) evidencian que la aplicación controlada de ozono puede prolongar la vida útil de la fresa y protegerla de la contaminación microbiana.

  • Reducción de microorganismos patógenos y de deterioro: tratamientos con ozono gaseoso alcanzaron disminuciones notables en bacterias mesófilas, mohos y levaduras, manteniendo la calidad sensorial del fruto.
  • Retraso de la infección por Botrytis cinerea: se observó un retraso de entre dos y cuatro días en el inicio de la infección respecto al control, sin efectos negativos en textura o sabor.
  • Eficacia a bajas temperaturas: los ensayos en almacenamiento refrigerado (4–5 °C) mostraron una inhibición completa del crecimiento fúngico durante hasta tres semanas de conservación.

Estos resultados confirman que el ozono no solo actúa como desinfectante, sino que también ayuda a conservar la firmeza, el color y la frescura del fruto, factores decisivos para su comercialización y transporte internacional.

 

Una tecnología sin residuos y adaptable a la industria

Además de su eficacia microbiológica, el ozono ofrece ventajas prácticas y ambientales: se genera in situ, no deja residuos químicos y se descompone rápidamente en oxígeno. Por ello, puede integrarse fácilmente en cámaras frigoríficas, líneas de lavado o sistemas de envasado, adaptándose a las necesidades de cada productor o exportador.

En conjunto, la evidencia científica demuestra que el ozono es una herramienta postcosecha versátil, segura y sostenible para prolongar la vida útil de las fresas y otros frutos rojos. Su uso contribuye a reducir pérdidas, garantizar la inocuidad alimentaria y avanzar hacia modelos de producción más respetuosos con el medioambiente.

 

Referencia: Tinajero-Castro, C., Trejo-Nava, E., Barajas-Díaz, C., & Ozuna, C. (2023). Aplicaciones de ozono como tecnología postcosecha en fresa (Fragaria x ananassa Duch.): impacto en la calidad microbiológica del fruto. Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos, 8(1), 257–265. https://doi.org/10.29105/idcyta.v8i1.36

Ozono en postcosecha de moras: menos moho y más vida útil

Aunque los consumidores suelen asociar el ozono con la purificación del aire o el tratamiento del agua, su papel en la conservación de alimentos frescos es cada vez más relevante. En el ámbito agroalimentario, esta tecnología se consolida como una alternativa sostenible y eficaz para prolongar la vida útil de frutas altamente perecederas.
En este contexto, el ozono en postcosecha de moras surge como una herramienta prometedora para reducir el deterioro fúngico y mantener la calidad durante el almacenamiento. Un reciente estudio publicado en Agronomía Mesoamericana por Soto, Marín y Pérez (2024) refuerza esta idea al demostrar el potencial del ozono gaseoso para controlar Botrytis cinerea en la mora (Rubus adenotrichos), uno de los frutos más delicados y valiosos del sector hortofrutícola costarricense.

 

Un desafío en la conservación de frutas frescas

La mora es una fruta reconocida por su sabor y valor nutricional, pero también por su extrema susceptibilidad al deterioro. Su piel blanda y alto contenido de humedad la hacen especialmente vulnerable a hongos como Botrytis cinerea, responsable del conocido “moho gris”, una de las principales causas de pérdida postcosecha en frutas tipo baya. Tradicionalmente, el control de este patógeno ha dependido del uso de fungicidas químicos o de refrigeración intensiva, estrategias que generan preocupación ambiental y limitaciones en exportación.

En este contexto, el estudio de la Universidad de Costa Rica, liderado por Soto, Marín y Pérez, evaluó la aplicación de ozono gaseoso como método de desinfección postcosecha frente a B. cinerea, con el objetivo de determinar su efecto sobre la calidad y vida útil de la mora fresca.

 

Una metodología con visión práctica

Los investigadores aplicaron ozono gaseoso en concentraciones de 50 a 200 µg/L durante 150 minutos diarios a moras inoculadas con B. cinerea y almacenadas a 2 °C durante 10 días. Se compararon los resultados con un grupo control sin tratamiento. Durante el experimento se midieron parámetros fisicoquímicos (color, sólidos solubles, acidez y dureza) y se evaluó la incidencia del hongo y el grado de daño visible en los frutos.

 

Resultados: menos moho, mayor durabilidad

Los resultados fueron concluyentes: aunque el ozono no alteró los parámetros fisicoquímicos de la fruta, sí redujo significativamente el deterioro fúngico y el porcentaje de fruta afectada por Botrytis cinerea.
Estos hallazgos confirman la eficacia del ozono en postcosecha de moras, capaz de disminuir la proliferación del moho gris sin dejar residuos químicos.

Tras 10 días de almacenamiento, las moras tratadas con ozono presentaron un 78,9 % de infección, frente al 96,1 % registrado en las muestras sin tratamiento. Además, la progresión del moho fue más lenta, lo que sugiere un efecto fungistático que retrasa la colonización del hongo.

Este efecto confirma lo que otros estudios ya habían señalado: el ozono actúa como agente biocida natural, capaz de inactivar esporas y reducir la carga microbiana sin dejar residuos ni alterar las propiedades sensoriales del alimento.

 

Implicaciones para la industria postcosecha

Más allá del caso de la mora, los hallazgos de Soto et al. (2024) aportan evidencia sólida de que el ozono puede reemplazar o complementar métodos tradicionales en la industria de la fruta fresca, especialmente en berries, uvas o fresas.
Su aplicación controlada permite disminuir pérdidas, reducir el uso de químicos y responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales en materia de sostenibilidad y seguridad alimentaria.

 

Conclusión

La investigación realizada en la Universidad de Costa Rica demuestra que el ozono gaseoso es una herramienta eficaz y segura para prolongar la vida útil de frutas delicadas, como la mora, sin comprometer su calidad.
En Asociación Ozono España, celebramos que la evidencia científica siga consolidando al ozono como una tecnología biocida versátil, limpia y alineada con los nuevos modelos de producción sostenible.

 

Referencia: Soto, M., Marín, V., & Pérez, A. M. (2024). Efecto del ozono sobre la calidad postcosecha de la mora (Rubus adenotrichos) durante su almacenamiento. Agronomía Mesoamericana, 60384. https://doi.org/10.15517/am.2024.60384

Ozono en frutos secos: una barrera natural contra hongos y toxinas

Los frutos secos, como pistachos, almendras o cacahuetes, son alimentos muy nutritivos y apreciados en todo el mundo. Sin embargo, esa riqueza también los hace vulnerables: durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento pueden contaminarse con hongos como Aspergillus, Penicillium o Fusarium, capaces de producir aflatoxinas, compuestos peligrosos para la salud y responsables de pérdidas económicas en la industria alimentaria. En este contexto, el ozono en frutos secos se plantea como una estrategia innovadora para protegerlos frente a estos riesgos.

Ante este reto, el ozono se presenta como una herramienta eficaz, segura y sostenible. Su capacidad biocida lo convierte en un aliado clave para reforzar la inocuidad alimentaria sin dejar residuos químicos.

 

Un estudio realizado por Ali y Abdallah (2022), publicado en la revista Brazilian Journal of Biology, analizó el efecto del ozono gaseoso a bajas concentraciones (4 ppm) sobre pistachos, cacahuetes y almendras.

¿Qué demostró el estudio?

  • Se redujo la contaminación fúngica en más del 95 %.
  • Se frenó la producción de aflatoxinas por parte de Aspergillus flavus.
  • El ozono dañó la membrana y pared celular de los hongos, provocando su inactivación.
  • Con tiempos de exposición adecuados, se logró descontaminar sin dejar residuos.

Eso sí, cuando la exposición se alargó demasiado (hasta 180 minutos), se observaron pérdidas en nutrientes como lípidos, carbohidratos y proteínas. Esto indica que la duración del tratamiento es un factor clave para mantener la calidad del producto.

 

¿Por qué es importante para la industria?

  • Permite controlar hongos y toxinas de manera más ecológica que los fungicidas tradicionales.
  • Llega a zonas de difícil acceso, algo muy útil en procesos de almacenamiento.
  • Se reconoce como una “tecnología verde” por su eficacia y ausencia de residuos químicos.
  • Su aplicación fortalece la confianza del consumidor y ayuda a cumplir con estándares de seguridad alimentaria.

 

Conclusión

El uso del ozono en frutos secos ofrece una solución innovadora y sostenible para reducir hongos y aflatoxinas, garantizando alimentos más seguros. La clave está en aplicar la dosis y el tiempo adecuados: suficiente para eliminar contaminantes, pero sin afectar la calidad nutricional del producto.

 

Referencia: Ali, E. M., & Abdallah, B. M. (2022). The potential use of ozone as antifungal and antiaflatoxigenic agent in nuts and its effect on nutritional quality. Brazilian Journal Of Biology, 84. https://doi.org/10.1590/1519-6984.263814