¿Virus en aerosoles? El ozono demuestra su eficacia para inactivarlos en el aire

La transmisión de virus a través del aire es una de las principales vías de contagio en espacios cerrados. Los aerosoles, partículas microscópicas que pueden permanecer suspendidas durante largos periodos, facilitan la propagación de patógenos sin que seamos conscientes de ello.

En este contexto, surge una pregunta clave: ¿cómo podemos actuar eficazmente frente a estos virus en el aire?

El ozono se presenta como una de las tecnologías con mayor potencial para la desinfección ambiental, y la evidencia científica comienza a confirmarlo.

 

El reto de los virus en aerosoles

Los virus pueden transmitirse mediante gotas y aerosoles, lo que complica su control en interiores. A diferencia de otras formas de contaminación, los aerosoles:

  • Permanecen en suspensión durante más tiempo
  • Pueden desplazarse con el aire
  • Aumentan el riesgo de exposición en espacios cerrados

Para hacer frente a este problema, se han desarrollado diferentes métodos de control, como la filtración del aire o la radiación ultravioleta. Sin embargo, el ozono destaca por su capacidad para actuar directamente sobre los microorganismos presentes en el ambiente.

 

¿Cómo actúa el ozono sobre los virus?

El ozono es un potente agente oxidante capaz de reaccionar con distintos componentes del virus:

  • Proteínas de la cápside
  • Ácidos nucleicos
  • Estructuras externas

Esta acción provoca alteraciones en su estructura, impidiendo que el virus mantenga su capacidad de infección.

Además, su efecto no solo se produce por contacto directo, sino también por la acción de compuestos reactivos que se generan durante su descomposición.

 

Eficacia demostrada en el aire

El estudio de Tseng y Li (2006) evaluó el efecto del ozono sobre virus en aerosol en condiciones controladas de laboratorio.

Los resultados muestran una tendencia clara:

  • La supervivencia de los virus disminuye de forma exponencial a medida que aumenta la dosis de ozono
  • Se alcanzan niveles de inactivación del 90 % y 99 % incluso con tiempos de contacto cortos
  • Los virus en el aire presentan una alta sensibilidad al ozono

Además, se observó que los virus pueden ser más susceptibles al ozono que otros microorganismos como bacterias o hongos en determinadas condiciones.

 

Factores clave en la inactivación

La eficacia del ozono en la desinfección del aire depende de varios factores:

  • Dosis de ozono: a mayor dosis, mayor reducción viral
  • Tiempo de contacto: incluso exposiciones breves pueden ser eficaces
  • Tipo de virus: la estructura de la cápside influye en su resistencia
  • Humedad relativa: niveles más altos favorecen la inactivación

En particular, una mayor humedad relativa puede mejorar la eficacia del ozono, posiblemente por la generación de compuestos reactivos adicionales.

 

Una herramienta eficaz para la desinfección ambiental

Los resultados de esta investigación refuerzan el papel del ozono como tecnología para el control de virus en el aire.

Su capacidad para reducir rápidamente la carga viral en aerosoles lo convierte en una herramienta especialmente útil en la desinfección de espacios cerrados, donde la calidad del aire es un factor determinante.

 

Conclusión

El ozono ha demostrado ser altamente eficaz en la inactivación de virus presentes en aerosoles, incluso en condiciones de contacto breve. Su acción directa sobre la estructura viral y su capacidad de adaptación a distintos entornos lo posicionan como una solución relevante en estrategias de desinfección ambiental.

La evidencia científica continúa respaldando su uso como herramienta biocida para mejorar la seguridad en espacios compartidos.

 

Referencia: Tseng, C., & Li, C. (2006). Ozone for Inactivation of Aerosolized Bacteriophages. Aerosol Science and Technology, 40(9), 683–689. https://doi.org/10.1080/02786820600796590

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