La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia del equipo de protección personal en entornos sanitarios y de laboratorio. Mascarillas N95, protectores faciales y otros elementos se convirtieron en una barrera esencial frente a patógenos altamente transmisibles.
Sin embargo, también evidenció dos grandes retos: la escasez de estos equipos en momentos críticos y el impacto ambiental derivado del uso masivo de materiales desechables. En este contexto, la búsqueda de métodos eficaces, seguros y sostenibles para su descontaminación sigue siendo una línea clave de investigación.
El reto de descontaminar sin dañar los materiales
La reutilización del EPI requiere sistemas capaces de eliminar microorganismos sin comprometer la integridad del material ni su capacidad de protección.
Los métodos tradicionales, como determinados desinfectantes químicos, la radiación ultravioleta o la esterilización en autoclave, pueden presentar limitaciones como la generación de residuos, la degradación de los materiales o la complejidad operativa.
Frente a estos retos, el ozono destaca por su elevada capacidad oxidante y por una característica especialmente relevante: tras su uso, se descompone en oxígeno, evitando la generación de residuos persistentes.
Un sistema de desinfección en seco basado en ozono
El estudio analizado evalúa un dispositivo de desinfección en seco basado en ozono, diseñado para trabajar en condiciones controladas de baja presión y sin necesidad de humedad.
A diferencia de otros sistemas que requieren tiempos prolongados o condiciones específicas, este enfoque permite realizar ciclos relativamente cortos, lo que facilita su aplicación en entornos donde la rapidez y la operatividad son factores clave.
El sistema genera concentraciones controladas de ozono en una cámara cerrada y cuenta con un mecanismo de eliminación del gas residual, lo que permite una gestión segura del proceso.
Resultados frente a bacterias y hongos
El dispositivo fue evaluado frente a distintos microorganismos habituales en entornos sanitarios, incluyendo bacterias como Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus o Salmonella typhimurium, así como la levadura Saccharomyces cerevisiae.
Los resultados mostraron reducciones superiores al 90 % en la mayoría de los casos, especialmente en materiales de uso común como mascarillas N95 y protectores faciales.
El ciclo de 30 minutos fue el que alcanzó mayores niveles de reducción microbiana de forma consistente, aunque la eficacia varió en función del tipo de microorganismo y del material tratado.
Inactivación de virus en mascarillas y protectores faciales
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue la evaluación frente a virus de interés sanitario como SARS-CoV-2, HSV-1, HBV y AAV.
En el caso del SARS-CoV-2, se observó una reducción de la infectividad del 99,9 % tras ciclos de exposición de 10 minutos a concentraciones controladas de ozono. Resultados similares se obtuvieron con otros virus analizados, lo que refuerza el potencial del ozono como herramienta de amplio espectro.
Estos datos destacan su capacidad para reducir significativamente la carga viral en superficies de EPI, un aspecto especialmente relevante en entornos de alto riesgo.
Una alternativa con menor impacto ambiental
Más allá de su eficacia, este tipo de sistemas plantea ventajas desde el punto de vista ambiental.
El uso de procesos que no generan residuos persistentes y que reducen la dependencia de productos químicos permite avanzar hacia modelos de desinfección más sostenibles.
En este sentido, el ozono presenta una ventaja clara: se genera in situ, actúa como agente desinfectante y posteriormente se descompone en oxígeno, sin dejar subproductos duraderos.
Conclusión
La desinfección mediante ozono en condiciones controladas demuestra una alta eficacia frente a un amplio espectro de patógenos, incluidos virus y bacterias de relevancia sanitaria.
Su capacidad de actuar en seco, reducir significativamente la carga microbiana en tiempos relativamente cortos y no generar residuos persistentes tras su uso la posiciona como una alternativa de interés en la descontaminación de equipos de protección personal.
Este tipo de soluciones abre la puerta a modelos más eficientes y sostenibles en entornos donde la seguridad microbiológica y la gestión del impacto ambiental son factores clave.
Referencia: Adhikari, K., Zhou, E., Khan, M., Goswami, S., Khazaieli, A., Simmons, BA, Awasthi, D., & Verma, SC (2025). Inactivación de patógenos humanos BSL-2 y BSL-3 mediante el desinfectante Trinion de FATHHOME: un método de desinfección en seco rápido y ecológico basado en ozono . Biosafety and Health, 7(4), 245–256. https://doi.org/10.1016/j.bsheal.2025.07.006