Ozono frente a la resistencia a los antibióticos en aguas residuales hospitalarias

La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes retos actuales para la salud pública y el medio ambiente. Aunque suele asociarse principalmente al ámbito sanitario, su propagación también puede estar relacionada con el agua y con la forma en que se gestionan determinados efluentes.

Las aguas residuales hospitalarias pueden contener restos de antibióticos, metabolitos farmacológicos, microorganismos y bacterias resistentes. Si estos compuestos no se tratan adecuadamente, pueden llegar a las estaciones depuradoras o al medio acuático, favoreciendo la presencia de bacterias resistentes y genes de resistencia en el entorno.

En este contexto, el tratamiento previo de las aguas residuales hospitalarias se convierte en una medida importante para reducir riesgos ambientales y sanitarios. Entre las tecnologías analizadas en la literatura científica, la ozonización aparece como una alternativa de gran interés por su capacidad para actuar sobre microorganismos y determinados contaminantes farmacológicos.

 

Aguas residuales hospitalarias: una vía de propagación silenciosa

Los hospitales generan efluentes con una composición especialmente compleja. En ellos pueden encontrarse antibióticos, residuos de medicamentos, microorganismos y bacterias multirresistentes.

El problema no se limita únicamente a la presencia de estas bacterias. También pueden aparecer genes de resistencia a antibióticos, es decir, material genético asociado a la resistencia que puede favorecer la transmisión de este problema entre microorganismos.

Por ello, el tratamiento de estas aguas no debe entenderse solo como una cuestión de depuración convencional. También forma parte de una estrategia más amplia para limitar la dispersión ambiental de la resistencia antimicrobiana.

 

El papel del ozono en el tratamiento avanzado del agua

El ozono es un agente oxidante utilizado desde hace tiempo en el tratamiento de aguas residuales. Su interés en este ámbito se debe a su capacidad para reaccionar con diferentes componentes presentes en el agua y afectar a estructuras esenciales de los microorganismos.

Según la revisión analizada, el ozono puede oxidar enzimas clave de las células bacterianas, dañar el ADN bacteriano e inactivar microorganismos. También puede provocar la oxidación de la pared celular, de los componentes celulares y del material genético. Esta acción explica su utilidad como tecnología de desinfección en aguas con carga microbiológica compleja.

Además, el documento señala que el ozono puede inactivar numerosos patógenos, incluidas bacterias resistentes a los antibióticos. Las bacterias gramnegativas, en particular, pueden ser más susceptibles a la ozonización, ya que el ozono aumenta la permeabilidad de sus membranas celulares.

 

Resultados relevantes frente a bacterias y genes de resistencia

La revisión recoge estudios en los que la ozonización consiguió reducciones importantes en bacterias indicadoras y genes de resistencia. En uno de los trabajos citados, el tratamiento con ozono redujo la abundancia de E. coli y enterococos en un 99,2 % y 99,7 %, respectivamente.

También se observaron reducciones relevantes en distintos genes de resistencia a antibióticos evaluados. Estos datos muestran el potencial del ozono como herramienta dentro de los sistemas avanzados de tratamiento de aguas, aunque la revisión recuerda que la eficacia puede variar según las características del agua, la dosis aplicada y el tipo de microorganismo o material genético presente.

Sin embargo, el propio artículo insiste en una idea clave: ningún método de desinfección es completamente eficaz en todos los casos para eliminar bacterias resistentes y genes de resistencia. Por eso, cada tratamiento debe ajustarse a las características del agua y verificarse experimentalmente.

 

Más allá de la desinfección: degradación de antibióticos

Una de las cuestiones más interesantes del ozono es que su función no se limita a la desinfección microbiológica. La revisión señala que la ozonización también puede contribuir a la degradación de antibióticos presentes en aguas residuales hospitalarias.

El ozono actúa por oxidación y puede reaccionar con contaminantes orgánicos, incluidos determinados antibióticos, rompiendo enlaces químicos y transformándolos en otros productos. En algunos estudios revisados, procesos basados en ozono lograron reducciones relevantes de compuestos como amoxicilina, ciprofloxacino, oxitetraciclina o fluoroquinolonas.

Este punto es especialmente importante, porque los residuos de antibióticos presentes en el agua pueden favorecer la propagación de la resistencia antimicrobiana. No obstante, la revisión también recuerda que los productos generados tras la ozonización deben controlarse para asegurar que no supongan un nuevo riesgo ambiental.

 

Una tecnología eficaz, pero dependiente de los parámetros

El uso del ozono en aguas residuales hospitalarias requiere control técnico. La dosis, el tiempo de contacto, la concentración de ozono, el pH, la materia orgánica presente y el tipo de contaminante influyen directamente en la eficacia del proceso.

La revisión señala que la eficacia antimicrobiana de la ozonización depende de la pureza del agua, el tiempo de contacto y la concentración de ozono. También advierte que la presencia de materia orgánica puede dificultar la degradación completa de los genes de resistencia, lo que obliga a ajustar correctamente los parámetros de tratamiento.

En este sentido, el documento destaca que la combinación de tecnologías puede mejorar los resultados. Procesos como UV/ozono o sistemas de oxidación avanzada pueden reforzar la eliminación de bacterias resistentes, genes de resistencia y antibióticos en aguas con alta carga contaminante.

 

Conclusión

Las aguas residuales hospitalarias representan un punto crítico en la lucha contra la resistencia a los antibióticos. Su composición puede incluir bacterias resistentes, genes de resistencia y restos de medicamentos, lo que hace necesario aplicar tratamientos eficaces antes de su vertido o incorporación a otros sistemas de depuración.

La ozonización destaca como una tecnología de gran interés por su doble capacidad: desinfectar y oxidar contaminantes. Los estudios revisados muestran resultados prometedores en la reducción de bacterias resistentes, genes de resistencia y determinados antibióticos.

No obstante, su eficacia depende de una aplicación técnica adecuada y de la correcta adaptación del proceso a cada tipo de agua. Desde esta perspectiva, el ozono se consolida como una herramienta avanzada con potencial para reforzar la seguridad ambiental y sanitaria en el tratamiento de aguas residuales hospitalarias.

 

Referencia: Stefaniak, K., Harnisz, M., Mecik, M., & Korzeniewska, E. (2025). ARB inactivation, ARGs and antibiotics degradation in hospital wastewater. ArXiv.org. https://doi.org/10.48550/arxiv.2506.03630

Ozono gaseoso frente a Listeria: una ayuda clave para reforzar la higiene alimentaria

En la industria alimentaria, la higiene de las instalaciones es tan importante como la calidad del producto final. Algunos microorganismos pueden permanecer en superficies, equipos o zonas de difícil acceso, incluso cuando existen planes habituales de limpieza y desinfección.

Uno de los patógenos que más preocupa al sector es Listeria monocytogenes, una bacteria capaz de sobrevivir en distintos entornos de procesado y formar biofilms, estructuras que la protegen y dificultan su eliminación.

En este contexto, un estudio publicado en la revista científica Foods por Panebianco y colaboradores analizó el efecto del ozono gaseoso frente a Listeria monocytogenes, tanto en células libres como en biofilms. Sus resultados ayudan a comprender mejor qué función puede cumplir esta tecnología dentro de las estrategias de higiene alimentaria.

 

Un problema que puede esconderse en las superficies

El riesgo de Listeria monocytogenes no está únicamente en el alimento, sino también en el entorno donde se procesa.

Cuando se organiza en biofilm, puede permanecer durante más tiempo en superficies de trabajo, equipos, cámaras, zonas húmedas o puntos poco accesibles. Estos espacios pueden convertirse en focos de contaminación recurrente si no se controlan adecuadamente.

De ahí la importancia de reforzar la prevención y contar con sistemas de desinfección que ayuden a reducir la carga microbiana antes de que el problema se consolide.

 

¿Qué función puede cumplir el ozono?

El ozono actúa como un potente oxidante frente a microorganismos y, tras actuar, se descompone en oxígeno. Esta característica lo convierte en una tecnología de interés para entornos donde la higiene debe combinar eficacia, seguridad y sostenibilidad.

En su forma gaseosa, puede difundirse por espacios donde otros métodos tienen más dificultades para llegar. Esto resulta especialmente útil en instalaciones con maquinaria, cámaras, conductos, rincones o zonas donde la limpieza manual puede no ser suficiente.

Su función, por tanto, no debe entenderse como la de sustituir todos los procedimientos existentes, sino como la de reforzar los protocolos de higiene, especialmente en aquellos puntos donde la prevención y el control microbiológico son más exigentes.

 

Qué observó la investigación

El estudio analizó distintas cepas de Listeria monocytogenes expuestas a ozono gaseoso, tanto en forma libre como organizadas en biofilm.

Los resultados mostraron una elevada eficacia frente a las células libres. En exposiciones cortas ya se observaron reducciones importantes de la carga microbiana, y con tratamientos más prolongados se logró la inactivación completa en la mayoría de las cepas estudiadas.

Este dato es especialmente relevante desde el punto de vista preventivo: cuanto antes se reduce la presencia de bacterias libres en el entorno, menor es la posibilidad de que se adhieran a las superficies y formen estructuras más resistentes.

 

El biofilm exige una estrategia más completa

Cuando Listeria monocytogenes ya está organizada en biofilm, el desafío es mayor.

El ozono gaseoso consiguió reducir parcialmente la estructura del biofilm en varias cepas, pero su efecto sobre las bacterias vivas adheridas fue más limitado. Esto confirma que los biofilms consolidados no deben abordarse con una única herramienta, sino mediante estrategias integradas.

Este matiz es importante. El valor del ozono en este contexto está especialmente en su capacidad para ayudar a reducir la contaminación microbiana, actuar de forma preventiva y complementar los sistemas de limpieza y desinfección ya implantados.

 

Aplicación profesional y controlada

Como ocurre con cualquier tecnología biocida, la eficacia del ozono depende de las condiciones de aplicación. En el caso del ozono gaseoso, factores como la concentración, el tiempo de exposición, la humedad ambiental o la presencia de materia orgánica pueden influir en los resultados.

El propio estudio recuerda, además, que los tratamientos con ozono gaseoso a concentraciones elevadas deben realizarse en ausencia de personal, por ejemplo, al final de la jornada de producción o durante periodos de inactividad.

Este punto no resta valor a la tecnología; al contrario, subraya la importancia de aplicarla con criterios profesionales, equipos adecuados y protocolos adaptados a cada instalación.

 

Conclusión

El ozono gaseoso no debe presentarse como una solución aislada frente a todos los problemas microbiológicos de la industria alimentaria. Sin embargo, sí representa una herramienta valiosa para reforzar la desinfección, reducir la carga microbiana y mejorar la seguridad de los entornos de procesamiento.

Frente a patógenos como Listeria monocytogenes, su papel puede ser especialmente útil en la prevención, en el tratamiento de zonas difíciles y en la mejora de los protocolos existentes.

Desde Asociación Ozono España, consideramos que este tipo de estudios ayudan a entender mejor tanto el potencial como los límites del ozono. Su aplicación debe basarse en criterios técnicos, condiciones controladas y un enfoque realista: no como sustituto único, sino como tecnología biocida de apoyo dentro de estrategias profesionales de higiene alimentaria.

 

Referencia: Panebianco, F., Rubiola, S., Chiesa, F., Civera, T., & Di Ciccio, P. A. (2021). Effect of Gaseous Ozone on Listeria monocytogenes Planktonic Cells and Biofilm: An In Vitro Study. Foods, 10(7), 1484. https://doi.org/10.3390/foods10071484

Ozono para descontaminar EPI: una alternativa rápida, seca y sin residuos persistentes

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia del equipo de protección personal en entornos sanitarios y de laboratorio. Mascarillas N95, protectores faciales y otros elementos se convirtieron en una barrera esencial frente a patógenos altamente transmisibles.

Sin embargo, también evidenció dos grandes retos: la escasez de estos equipos en momentos críticos y el impacto ambiental derivado del uso masivo de materiales desechables. En este contexto, la búsqueda de métodos eficaces, seguros y sostenibles para su descontaminación sigue siendo una línea clave de investigación.

 

El reto de descontaminar sin dañar los materiales

La reutilización del EPI requiere sistemas capaces de eliminar microorganismos sin comprometer la integridad del material ni su capacidad de protección.

Los métodos tradicionales, como determinados desinfectantes químicos, la radiación ultravioleta o la esterilización en autoclave, pueden presentar limitaciones como la generación de residuos, la degradación de los materiales o la complejidad operativa.

Frente a estos retos, el ozono destaca por su elevada capacidad oxidante y por una característica especialmente relevante: tras su uso, se descompone en oxígeno, evitando la generación de residuos persistentes.

 

Un sistema de desinfección en seco basado en ozono

El estudio analizado evalúa un dispositivo de desinfección en seco basado en ozono, diseñado para trabajar en condiciones controladas de baja presión y sin necesidad de humedad.

A diferencia de otros sistemas que requieren tiempos prolongados o condiciones específicas, este enfoque permite realizar ciclos relativamente cortos, lo que facilita su aplicación en entornos donde la rapidez y la operatividad son factores clave.

El sistema genera concentraciones controladas de ozono en una cámara cerrada y cuenta con un mecanismo de eliminación del gas residual, lo que permite una gestión segura del proceso.

 

Resultados frente a bacterias y hongos

El dispositivo fue evaluado frente a distintos microorganismos habituales en entornos sanitarios, incluyendo bacterias como Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus o Salmonella typhimurium, así como la levadura Saccharomyces cerevisiae.

Los resultados mostraron reducciones superiores al 90 % en la mayoría de los casos, especialmente en materiales de uso común como mascarillas N95 y protectores faciales.

El ciclo de 30 minutos fue el que alcanzó mayores niveles de reducción microbiana de forma consistente, aunque la eficacia varió en función del tipo de microorganismo y del material tratado.

 

Inactivación de virus en mascarillas y protectores faciales

Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue la evaluación frente a virus de interés sanitario como SARS-CoV-2, HSV-1, HBV y AAV.

En el caso del SARS-CoV-2, se observó una reducción de la infectividad del 99,9 % tras ciclos de exposición de 10 minutos a concentraciones controladas de ozono. Resultados similares se obtuvieron con otros virus analizados, lo que refuerza el potencial del ozono como herramienta de amplio espectro.

Estos datos destacan su capacidad para reducir significativamente la carga viral en superficies de EPI, un aspecto especialmente relevante en entornos de alto riesgo.

 

Una alternativa con menor impacto ambiental

Más allá de su eficacia, este tipo de sistemas plantea ventajas desde el punto de vista ambiental.

El uso de procesos que no generan residuos persistentes y que reducen la dependencia de productos químicos permite avanzar hacia modelos de desinfección más sostenibles.

En este sentido, el ozono presenta una ventaja clara: se genera in situ, actúa como agente desinfectante y posteriormente se descompone en oxígeno, sin dejar subproductos duraderos.

 

Conclusión

La desinfección mediante ozono en condiciones controladas demuestra una alta eficacia frente a un amplio espectro de patógenos, incluidos virus y bacterias de relevancia sanitaria.

Su capacidad de actuar en seco, reducir significativamente la carga microbiana en tiempos relativamente cortos y no generar residuos persistentes tras su uso la posiciona como una alternativa de interés en la descontaminación de equipos de protección personal.

Este tipo de soluciones abre la puerta a modelos más eficientes y sostenibles en entornos donde la seguridad microbiológica y la gestión del impacto ambiental son factores clave.

 

Referencia: Adhikari, K., Zhou, E., Khan, M., Goswami, S., Khazaieli, A., Simmons, BA, Awasthi, D., & Verma, SC (2025). Inactivación de patógenos humanos BSL-2 y BSL-3 mediante el desinfectante Trinion de FATHHOME: un método de desinfección en seco rápido y ecológico basado en ozono . Biosafety and Health, 7(4), 245–256. https://doi.org/10.1016/j.bsheal.2025.07.006

¿Virus en aerosoles? El ozono demuestra su eficacia para inactivarlos en el aire

La transmisión de virus a través del aire es una de las principales vías de contagio en espacios cerrados. Los aerosoles, partículas microscópicas que pueden permanecer suspendidas durante largos periodos, facilitan la propagación de patógenos sin que seamos conscientes de ello.

En este contexto, surge una pregunta clave: ¿cómo podemos actuar eficazmente frente a estos virus en el aire?

El ozono se presenta como una de las tecnologías con mayor potencial para la desinfección ambiental, y la evidencia científica comienza a confirmarlo.

 

El reto de los virus en aerosoles

Los virus pueden transmitirse mediante gotas y aerosoles, lo que complica su control en interiores. A diferencia de otras formas de contaminación, los aerosoles:

  • Permanecen en suspensión durante más tiempo
  • Pueden desplazarse con el aire
  • Aumentan el riesgo de exposición en espacios cerrados

Para hacer frente a este problema, se han desarrollado diferentes métodos de control, como la filtración del aire o la radiación ultravioleta. Sin embargo, el ozono destaca por su capacidad para actuar directamente sobre los microorganismos presentes en el ambiente.

 

¿Cómo actúa el ozono sobre los virus?

El ozono es un potente agente oxidante capaz de reaccionar con distintos componentes del virus:

  • Proteínas de la cápside
  • Ácidos nucleicos
  • Estructuras externas

Esta acción provoca alteraciones en su estructura, impidiendo que el virus mantenga su capacidad de infección.

Además, su efecto no solo se produce por contacto directo, sino también por la acción de compuestos reactivos que se generan durante su descomposición.

 

Eficacia demostrada en el aire

El estudio de Tseng y Li (2006) evaluó el efecto del ozono sobre virus en aerosol en condiciones controladas de laboratorio.

Los resultados muestran una tendencia clara:

  • La supervivencia de los virus disminuye de forma exponencial a medida que aumenta la dosis de ozono
  • Se alcanzan niveles de inactivación del 90 % y 99 % incluso con tiempos de contacto cortos
  • Los virus en el aire presentan una alta sensibilidad al ozono

Además, se observó que los virus pueden ser más susceptibles al ozono que otros microorganismos como bacterias o hongos en determinadas condiciones.

 

Factores clave en la inactivación

La eficacia del ozono en la desinfección del aire depende de varios factores:

  • Dosis de ozono: a mayor dosis, mayor reducción viral
  • Tiempo de contacto: incluso exposiciones breves pueden ser eficaces
  • Tipo de virus: la estructura de la cápside influye en su resistencia
  • Humedad relativa: niveles más altos favorecen la inactivación

En particular, una mayor humedad relativa puede mejorar la eficacia del ozono, posiblemente por la generación de compuestos reactivos adicionales.

 

Una herramienta eficaz para la desinfección ambiental

Los resultados de esta investigación refuerzan el papel del ozono como tecnología para el control de virus en el aire.

Su capacidad para reducir rápidamente la carga viral en aerosoles lo convierte en una herramienta especialmente útil en la desinfección de espacios cerrados, donde la calidad del aire es un factor determinante.

 

Conclusión

El ozono ha demostrado ser altamente eficaz en la inactivación de virus presentes en aerosoles, incluso en condiciones de contacto breve. Su acción directa sobre la estructura viral y su capacidad de adaptación a distintos entornos lo posicionan como una solución relevante en estrategias de desinfección ambiental.

La evidencia científica continúa respaldando su uso como herramienta biocida para mejorar la seguridad en espacios compartidos.

 

Referencia: Tseng, C., & Li, C. (2006). Ozone for Inactivation of Aerosolized Bacteriophages. Aerosol Science and Technology, 40(9), 683–689. https://doi.org/10.1080/02786820600796590

Ozono en hidroponía: desinfección del agua que impulsa el crecimiento del cultivo

La reutilización de la solución nutritiva en sistemas hidropónicos es una práctica cada vez más extendida. Sin embargo, este modelo de cultivo plantea un reto importante: mantener la calidad microbiológica del agua sin alterar el equilibrio nutricional ni el desarrollo de la planta.

En este contexto, el ozono destaca como una herramienta especialmente interesante. Su capacidad biocida permite reducir la carga microbiana del sistema y, cuando se aplica de forma ajustada, también puede favorecer la respuesta del cultivo.

Un estudio publicado en Horticulturae analiza este efecto en acelga roja baby cultivada en hidroponía, evaluando cómo influye la aplicación de ozono en la solución nutritiva sobre el rendimiento, la disponibilidad de nutrientes y la respuesta fisiológica de la planta.

 

Desinfección de la solución nutritiva en hidroponía

En los sistemas hidropónicos cerrados, la recirculación de la solución nutritiva permite optimizar el uso del agua, pero también puede favorecer la presencia de microorganismos no deseados.

En este escenario, el ozono aporta un valor diferencial:

  • Actúa como agente biocida frente a bacterias, virus y hongos presentes en la solución
  • No deja residuos químicos, ya que se descompone en oxígeno
  • Permite una desinfección homogénea en todo el sistema

Estas características lo convierten en una solución alineada con modelos de producción más eficientes y sostenibles, especialmente en sistemas de recirculación.

 

Qué observó el estudio en acelga roja baby

El trabajo evaluó diferentes dosis de ozono aplicadas cada dos días durante todo el ciclo de cultivo.

Los resultados muestran un comportamiento muy relevante desde el punto de vista agronómico:

  • Los macronutrientes se mantienen estables en la solución nutritiva
  • Se produce una reducción de algunos micronutrientes, como hierro (Fe) y manganeso (Mn)
  • Aumenta el oxígeno disuelto, mejorando el entorno radicular
  • Las aplicaciones ajustadas ofrecen la respuesta más favorable

Este último punto es especialmente significativo, ya que las plantas tratadas alcanzaron mayor materia fresca y mayor área foliar que el control.

 

Más crecimiento en fases iniciales del cultivo

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que el ozono, además de su función desinfectante, puede contribuir al desarrollo del cultivo cuando se aplica en niveles adecuados.

En la acelga roja baby evaluada, las condiciones de aplicación mejor ajustadas permitieron observar una mejora clara en parámetros clave del crecimiento. Esto sugiere que el ozono puede integrarse no solo como herramienta de control sanitario, sino también como apoyo al rendimiento en determinadas fases del cultivo.

 

Respuesta fisiológica de la planta

El estudio también analizó cómo responde la planta a la aplicación de ozono a nivel fisiológico.

Se observó un aumento en la actividad de enzimas antioxidantes como:

  • Superóxido dismutasa (SOD)
  • Catalasa (CAT)
  • Ascorbato peroxidasa (APX)

Esto indica que la planta activa sus mecanismos naturales de respuesta, lo que forma parte de su adaptación al entorno.

Al mismo tiempo, no se detectaron cambios significativos en la capacidad antioxidante total ni en el contenido de fenoles, lo que aporta una visión equilibrada del efecto del ozono en el cultivo.

 

Aplicación ajustada para obtener los mejores resultados

El estudio pone de manifiesto un aspecto clave para la aplicación práctica: la eficacia del ozono está directamente relacionada con su correcta dosificación.

En acelga roja baby, las condiciones de aplicación más ajustadas mostraron el comportamiento más favorable, combinando el efecto desinfectante con una mejora en el crecimiento.

Esto refuerza la idea de que el ozono, aplicado de forma controlada, permite optimizar el sistema hidropónico sin comprometer el cultivo, adaptándose a las necesidades específicas de cada fase de desarrollo.

 

Conclusión

Los resultados obtenidos en acelga roja baby cultivada en hidroponía muestran que el ozono puede convertirse en una herramienta de gran interés para la desinfección de la solución nutritiva.

Su aplicación permite reducir la carga microbiológica del sistema sin generar residuos, mantener la estabilidad de los macronutrientes y mejorar las condiciones del entorno radicular, especialmente en lo relacionado con el oxígeno disuelto.

Además, cuando se aplica de forma ajustada, el ozono se asocia con una respuesta favorable en el desarrollo del cultivo, lo que refuerza su valor no solo como agente biocida, sino también como herramienta complementaria en la gestión del sistema hidropónico.

En conjunto, este estudio refuerza el potencial del ozono como una solución eficaz, práctica y alineada con una horticultura más eficiente y sostenible, especialmente en sistemas de recirculación donde la calidad del agua es un factor clave.

 

Referencia: Vargas, A. M., Gómez, A. C. S., Hernández-Adasme, C., & Contreras, V. H. E. (2023). Effect of the Ozone Application in the Nutrient Solution and the Yield and Oxidative Stress of Hydroponic Baby Red Chard. Horticulturae, 9(11), 1234. https://doi.org/10.3390/horticulturae9111234

Ozono en semillas y bulbos: desinfección eficaz sin afectar la germinación

La sanidad del material de propagación es uno de los primeros factores que condicionan el éxito de un cultivo. Cuando una semilla o un bulbo arrastran bacterias u hongos, el problema no solo afecta a la nascencia o al desarrollo inicial de la planta, sino que también puede traducirse en pérdidas de rendimiento, menor calidad y más presión fitosanitaria desde el arranque.

En este contexto, el tratamiento con ozono destaca como una alternativa de gran interés frente a otros métodos de desinfección. Un estudio reciente evaluó tanto ozono gaseoso como agua ozonizada sobre semillas de tomate, pepino y trigo, así como sobre bulbos ornamentales, confirmando su capacidad para inactivar distintos patógenos sin comprometer la germinación cuando se aplica en las condiciones adecuadas.

Los resultados refuerzan una idea cada vez más relevante en agricultura: el ozono puede convertirse en una herramienta útil para reducir la carga microbiana del material vegetal desde el inicio, sin dejar residuos y con un enfoque más sostenible que muchos tratamientos convencionales.

 

Por qué es tan importante desinfectar semillas y bulbos

Las semillas y bulbos pueden actuar como vehículo de transmisión de bacterias y hongos capaces de limitar la germinación, debilitar las plántulas jóvenes y favorecer la aparición de enfermedades desde las primeras fases del cultivo.

Además, este problema no se limita a una sola explotación. El intercambio y comercio de semillas o bulbos contaminados puede introducir patógenos en nuevas zonas de producción, aumentando el riesgo de dispersión y dificultando su control posterior.

Por eso, actuar sobre el material de propagación antes de la siembra o plantación no es un detalle menor: es una medida clave para empezar el cultivo con una base sanitaria mucho más segura.

 

El ozono como alternativa a los tratamientos convencionales

Durante años, el tratamiento de semillas se ha apoyado en desinfectantes, fungicidas y bactericidas químicos. Aunque siguen utilizándose, también han impulsado la búsqueda de alternativas más limpias y sostenibles.

Aquí es donde el ozono aporta un valor diferencial. Se trata de un agente oxidante con una elevada capacidad antimicrobiana, capaz de actuar sobre bacterias y hongos sin dejar residuos persistentes, ya que se descompone rápidamente en oxígeno. Esto lo convierte en una opción especialmente interesante cuando se buscan tratamientos eficaces, rápidos y con menor impacto residual.

Además, puede aplicarse de distintas formas según el objetivo del proceso:

  • Ozono gaseoso, con buena capacidad de difusión y penetración.
  • Agua ozonizada, útil en tratamientos por inmersión o remojo.

 

Qué patógenos consiguió inactivar el estudio

El trabajo analizó la eficacia del ozono frente a diferentes patógenos transmitidos por semillas y bulbos en varios materiales vegetales.

En semillas de tomate y pepino, el tratamiento con ozono permitió actuar frente a microorganismos relevantes como:

  • Fusarium oxysporum
  • Clavibacter michiganensis
  • Pseudomonas syringae

En bulbos ornamentales, también se observó una reducción clara de la carga de hongos saprófitos y una disminución de infecciones bacterianas asociadas a podredumbres.

En trigo, uno de los resultados más interesantes fue la reducción de la incidencia de Tilletia caries, causante del carbón común, en condiciones de campo.

 

Una de las claves del estudio: el remojo previo mejora la eficacia

Uno de los hallazgos más relevantes fue que el rendimiento del tratamiento aumentó de forma clara cuando las semillas se remojaban previamente en agua.

En semillas secas, el ozono ya mostraba capacidad de reducir ciertos microorganismos, pero tras un remojo previo de 12 horas, tanto el agua ozonizada como, sobre todo, el ozono gaseoso, lograron una desinfección mucho más intensa.

Esto sugiere que el estado de la semilla influye directamente en la eficacia del proceso. Al humedecerse, la cubierta seminal puede volverse más permeable, facilitando la acción del ozono y mejorando su alcance frente a patógenos presentes en partes más internas.

 

Ozono gaseoso y agua ozonizada: no actúan igual

El estudio también dejó claro que no todas las formas de aplicación ofrecen el mismo rendimiento.

El ozono gaseoso mostró una eficacia superior en la desinfección de semillas, especialmente cuando se aplicó tras el remojo previo. En esas condiciones, consiguió reducir de forma muy marcada bacterias y hongos transmitidos por semilla sin afectar negativamente a la germinación.

Por su parte, el agua ozonizada también ofreció resultados positivos, pero con una eficacia más variable según el patógeno y el tiempo de tratamiento. En bulbos ornamentales, sin embargo, sí mostró un comportamiento especialmente interesante para reducir problemas de podredumbre.

En otras palabras, no se trata solo de aplicar ozono, sino de ajustar correctamente:

  • la forma de aplicación,
  • la concentración,
  • el tiempo de exposición,
  • el tipo de semilla o bulbo,
  • y el patógeno objetivo.

 

Resultados destacados en bulbos y trigo

En bulbos ornamentales, el ozono ayudó a reducir de forma muy significativa tanto la carga fúngica superficial como la incidencia de pudriciones bacterianas durante el almacenamiento.

En trigo, los tratamientos con ozono gaseoso aplicados antes de la siembra redujeron de forma importante la enfermedad del carbón común en campo. En las dosis más eficaces, el comportamiento del ozono fue similar al del fungicida utilizado como referencia en el ensayo.

Además, el estudio observó mejoras en parámetros agronómicos como el rendimiento y el peso de mil granos en las parcelas tratadas con las concentraciones más efectivas.

 

Ventajas del ozono en el tratamiento del material de propagación

A partir de los resultados del estudio, el ozono refuerza su papel como tecnología con gran potencial en la desinfección agrícola por varias razones:

  • Inactiva bacterias y hongos relevantes asociados a semillas y bulbos.
  • No deja residuos persistentes sobre el material tratado.
  • Puede aplicarse en forma gaseosa o acuosa según la necesidad.
  • No afectó a la germinación en las condiciones eficaces evaluadas.
  • Puede llegar a igualar tratamientos convencionales en ciertos escenarios, como se observó en trigo.

 

Conclusión

La desinfección de semillas y bulbos es un paso decisivo para reducir riesgos desde el inicio del cultivo, y este estudio muestra que el ozono puede desempeñar un papel muy relevante en ese proceso.

Tanto el ozono gaseoso como el agua ozonizada demostraron capacidad para reducir patógenos importantes en distintos materiales vegetales, aunque el mayor potencial se observó con el ozono gaseoso cuando las condiciones de aplicación estaban bien ajustadas. Además, todo ello se logró sin penalizar la germinación en los tratamientos eficaces.

En un contexto donde el sector busca soluciones más sostenibles y con menos dependencia de tratamientos convencionales, el ozono se posiciona como una herramienta con gran proyección para mejorar la sanidad del material de propagación y empezar el cultivo con una base más segura.

 

Referencia: Çetinkaya, N., Pazarlar, S., & Paylan, İ. C. (2022). Ozone treatment inactivates common bacteria and fungi associated with selected crop seeds and ornamental bulbs. Saudi journal of biological sciences29(12), 103480. https://doi.org/10.1016/j.sjbs.2022.103480

Advertencia sobre equipos de ozono no regulados: claves para una compra responsable

En los últimos meses, desde la Asociación Ozono España hemos detectado un aumento en la comercialización de equipos basados en ozono con supuestas aplicaciones biocidas que no cumplen con el marco normativo vigente.

Esta situación genera incertidumbre en el mercado y, lo más importante, puede suponer riesgos tanto para empresas como para usuarios finales. Por ello, consideramos necesario trasladar una recomendación clara al sector, explicando el contexto actual y los aspectos que deben tenerse en cuenta antes de adquirir este tipo de soluciones.

 

Un nuevo marco regulatorio para el uso del ozono

Desde el 1 de julio de 2024, ha entrado en vigor una nueva etapa normativa derivada del Reglamento (UE) n.º 528/2012 (Reglamento de Biocidas) en relación con el uso del ozono como sustancia activa.

Este marco establece requisitos específicos que afectan a:

  • Fabricantes
  • Distribuidores
  • Comercializadores
  • Usuarios profesionales

Especialmente en aquellos casos en los que los equipos se promocionan con finalidades biocidas, como la desinfección o la limpieza de espacios, superficies o ambientes.

 

¿Qué estamos detectando desde el sector?

A raíz de distintas quejas recibidas, hemos identificado prácticas que no se ajustan a la normativa actual, entre ellas:

  • Comercialización de equipos sin cumplir los requisitos regulatorios
  • Uso de alegaciones biocidas sin respaldo normativo
  • Distribución de dispositivos destinados a uso doméstico como si fueran profesionales

Ante esta situación, la Asociación ha puesto estos hechos en conocimiento de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud, con el objetivo de que se adopten las medidas correspondientes.

 

Responsabilidades y posibles consecuencias

Es importante recordar que el cumplimiento de la normativa no recae únicamente sobre el fabricante.

En caso de inspección sanitaria, las responsabilidades pueden afectar a:

  • Fabricantes
  • Distribuidores
  • Comercializadores
  • Clientes finales

Esto implica que la adquisición y uso de equipos no regulados puede derivar en sanciones, además de posibles riesgos asociados a su utilización.

 

Riesgos de los equipos no regulados

Más allá del ámbito legal, el uso de dispositivos fuera de normativa puede suponer un problema real en entornos profesionales.

Hemos observado especialmente:

  • Equipos de bajo coste fabricados con materiales de dudosa calidad
  • Dispositivos diseñados para uso doméstico utilizados en entornos profesionales
  • Equipos no preparados para soportar cargas de trabajo continuadas

Estas situaciones pueden comprometer tanto la eficacia del tratamiento como la seguridad de uso.

 

Prácticas que pueden inducir a error

Otro aspecto relevante es el uso de documentación o referencias que pueden generar confusión en el mercado.

Por ejemplo:

  • Empresas que mencionan disponer de una “carta biocida” o notificación al Ministerio de Sanidad
  • Productos que se presentan como válidos sin estar inscritos en los registros correspondientes

Es importante tener en cuenta que no todas las referencias o documentos implican que el equipo esté autorizado conforme a la normativa vigente, lo que puede inducir a error en la toma de decisiones.

 

Recomendación desde la Asociación Ozono España

Desde la Asociación Ozono España recomendamos actuar con precaución y analizar adecuadamente cualquier solución basada en ozono antes de su adquisición o implementación.

En este sentido:

  • Recomendamos verificar el cumplimiento normativo de los equipos
  • Aconsejamos desconfiar de soluciones que no acrediten claramente su uso profesional
  • Invitamos a contactar con la Asociación ante cualquier duda

Asimismo, recordamos que las empresas que forman parte de la Asociación Ozono España desarrollan su actividad alineadas con el marco normativo vigente, contribuyendo a un uso responsable y seguro de esta tecnología.

 

El desarrollo del sector del ozono pasa necesariamente por un uso adecuado, seguro y alineado con la normativa vigente.

Desde la Asociación Ozono España continuaremos trabajando para garantizar un entorno transparente, proteger a las empresas que cumplen con la regulación y contribuir a la correcta aplicación de esta tecnología en sus diferentes ámbitos.

Ozono en frutas y verduras frescas cortadas: más seguridad y mayor vida útil sin residuos

El consumo de frutas y verduras frescas cortadas no deja de crecer. Ensaladas listas para consumir, frutas troceadas o verduras preparadas ofrecen comodidad al consumidor, pero también plantean un reto importante: mantener su calidad y seguridad durante más tiempo.

Cuando estos productos se lavan, pelan o cortan, sus tejidos quedan expuestos y se aceleran procesos como la oxidación, la pérdida de firmeza o el crecimiento de microorganismos. Esto reduce su vida útil y aumenta el riesgo de contaminación si no se aplican tratamientos adecuados.

En este escenario, el uso de ozono se posiciona como una herramienta eficaz para mejorar tanto la seguridad alimentaria como la conservación del producto.

 

Un producto más cómodo… pero también más sensible

A diferencia de las frutas y verduras enteras, los productos frescos cortados tienen una vida útil mucho más corta. El propio procesado genera pequeñas “heridas” en el tejido vegetal que favorecen:

  • el desarrollo de bacterias, mohos y levaduras
  • el pardeamiento y la pérdida de color
  • la degradación de la textura
  • una mayor velocidad de deterioro

Además, muchos de estos productos se consumen directamente, sin cocinado, lo que hace aún más importante controlar su carga microbiológica desde el procesado.

 

Cómo ayuda el ozono en el procesado de frutas y verduras

El ozono se puede aplicar principalmente en el lavado con agua ozonizada o en el ambiente de almacenamiento en forma gaseosa. En ambos casos, su uso permite actuar directamente sobre uno de los principales problemas de estos productos: la contaminación microbiológica.

Su aplicación en frutas y verduras frescas cortadas permite:

  • reducir la carga de microorganismos en la superficie
  • mejorar la higiene del proceso de lavado
  • disminuir el riesgo de contaminación cruzada
  • prolongar la vida útil del producto

Todo ello con una ventaja clave: el ozono se descompone rápidamente en oxígeno, por lo que no deja residuos químicos en el alimento.

 

Impacto en la calidad del producto

Más allá de la desinfección, uno de los aspectos más relevantes es cómo afecta el tratamiento a la calidad del producto. En este tipo de alimentos, el consumidor percibe rápidamente cualquier cambio en color, textura o aroma.

Cuando se aplica correctamente, el ozono permite mantener parámetros clave de calidad como:

  • el color y la apariencia visual
  • la firmeza del producto
  • las características sensoriales durante el almacenamiento

En algunos casos, también se ha observado una menor velocidad de deterioro y una mejor conservación durante la cadena de frío, lo que facilita su comercialización.

 

Aplicación práctica en la industria alimentaria

Desde el punto de vista operativo, el uso de ozono presenta ventajas claras para empresas del sector hortofrutícola y de procesado de alimentos:

  • se puede integrar en sistemas de lavado existentes
  • mejora la seguridad alimentaria sin añadir sustancias químicas persistentes
  • ayuda a cumplir con estándares cada vez más exigentes
  • permite alargar la vida útil, reduciendo mermas

Además, su uso encaja con la tendencia actual hacia soluciones más sostenibles y con menor impacto en el producto final.

 

Conclusión

El uso de ozono en frutas y verduras frescas cortadas representa una solución eficaz para abordar uno de los grandes retos del sector: mantener la seguridad y la calidad en productos cada vez más demandados por su conveniencia.

Su capacidad para reducir la carga microbiana, prolongar la vida útil y hacerlo sin generar residuos lo convierte en una herramienta de gran valor tanto para la industria como para el consumidor final.

 

Referencia: Botondi, R., Barone, M., & Grasso, C. (2021). A Review into the Effectiveness of Ozone Technology for Improving the Safety and Preserving the Quality of Fresh-Cut Fruits and Vegetables. Foods, 10(4), 748. https://doi.org/10.3390/foods10040748

Ozono en aguas grises domésticas: desinfección y reutilización con menor carga contaminante

La gestión eficiente del agua es uno de los grandes retos ambientales actuales. En este contexto, la reutilización de aguas grises domésticas —como las procedentes de lavamanos o duchas— se presenta como una alternativa interesante para reducir el consumo de agua potable en usos donde no es imprescindible, como la descarga de inodoros o el riego ornamental.

Un estudio reciente publicado en la revista científica Water analiza el uso del ozono acuoso para el tratamiento de aguas grises de baja carga y confirma su potencial como herramienta eficaz de desinfección y mejora de la calidad del agua en sistemas de pequeña escala.

 

El ozono como herramienta de tratamiento del agua

El ozono destaca por su elevada capacidad oxidante, lo que le permite actuar tanto sobre microorganismos como sobre distintos contaminantes presentes en el agua. De hecho, su potencial de oxidación es superior al del cloro, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante en procesos de desinfección.

Entre sus principales ventajas se encuentran:

  • su capacidad para inactivar microorganismos;
  • su acción oxidante sobre materia orgánica;
  • la posibilidad de generarlo in situ, sin necesidad de almacenar productos químicos;
  • y el hecho de que no deja residuos persistentes, ya que finalmente se descompone en oxígeno.

Estas características han favorecido su uso en diferentes aplicaciones relacionadas con el tratamiento y la desinfección del agua.

 

Resultados del estudio

Para evaluar su eficacia en aguas grises domésticas de baja carga, los investigadores realizaron pruebas en un sistema que trataba agua procedente de lavamanos mediante un generador de ozono.

Los resultados mostraron mejoras claras en varios indicadores de calidad del agua:

  • reducciones superiores al 65 % en turbidez;
  • reducciones superiores al 65 % en sólidos suspendidos totales;
  • una reducción cercana al 80 % en la demanda bioquímica de oxígeno (DBO₅).

Estos resultados indican que el tratamiento con ozono puede mejorar significativamente la calidad de las aguas grises, facilitando su reutilización en usos no potables como el riego o la descarga de sanitarios.

 

La importancia del tipo de agua a tratar

El estudio también señala que la eficacia del ozono depende en gran medida del tipo de agua y de su carga contaminante. En aguas grises de baja carga —como las procedentes de lavamanos— el tratamiento resulta especialmente eficaz.

Sin embargo, en aguas con mayor contenido de grasas, detergentes o materia orgánica, como las procedentes de cocina o lavandería, pueden ser necesarios tratamientos adicionales para alcanzar niveles adecuados de calidad.

Esto pone de manifiesto la importancia de adaptar el sistema de tratamiento al tipo de agua disponible.

 

Una solución interesante para aplicaciones domésticas

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que plantea el uso del ozono en sistemas compactos y de pequeña escala, pensados para viviendas, edificios o instalaciones con volúmenes moderados de agua.

Gracias a su tamaño reducido y a su capacidad de generación in situ, estos sistemas podrían facilitar la reutilización local del agua, contribuyendo a reducir el consumo de agua potable y a mejorar la sostenibilidad en la gestión de este recurso.

 

Conclusión

Los resultados del estudio refuerzan el papel del ozono como una tecnología eficaz para el tratamiento de aguas grises domésticas de baja carga. Su capacidad para desinfectar y oxidar contaminantes permite mejorar la calidad del agua y facilitar su reutilización en diferentes aplicaciones no potables.

En un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos, soluciones como esta pueden contribuir a una gestión más eficiente y sostenible del agua, especialmente en sistemas de pequeña escala.

 

Referencia: Díaz, M. A., Blanco, D., Chandia-Jaure, R., Cataldo-Cunich, A., Poblete, V. H., Aguirre-Nuñez, C., & Almendro-Candel, M. B. (2025). Ozonation for Low-Load Greywater Treatment: A Review and Experimental Considerations for Small-Scale Systems. Water, 17(8), 1195. https://doi.org/10.3390/w17081195

Ozono en carne y productos cárnicos: seguridad alimentaria y mayor vida útil

La carne y los productos cárnicos forman parte esencial de la alimentación en todo el mundo. Sin embargo, su riqueza nutricional y su elevada actividad de agua hacen que también sean productos especialmente sensibles al crecimiento microbiano, lo que puede afectar tanto a su seguridad alimentaria como a su vida útil.

En este contexto, la industria alimentaria lleva años investigando tecnologías de conservación no térmicas que permitan mejorar la seguridad microbiológica sin alterar las características del producto. Entre ellas, el ozono ha despertado un interés creciente por su capacidad desinfectante y por su rápida descomposición en oxígeno, lo que evita la presencia de residuos químicos.

Una revisión científica reciente analiza el uso del ozono en carne y productos cárnicos, evaluando su eficacia para reducir microorganismos y prolongar la conservación de estos alimentos.

 

Por qué la carne es vulnerable a la contaminación microbiana

La carne fresca presenta condiciones muy favorables para el desarrollo de microorganismos:

  • alto contenido de agua
  • abundancia de nutrientes
  • pH adecuado para bacterias y hongos

Además, durante el procesado pueden aparecer diferentes fuentes de contaminación, como:

  • operaciones de sacrificio y evisceración
  • manipulación de equipos o superficies
  • agua de lavado contaminada
  • condiciones de temperatura inadecuadas

Por este motivo, la industria alimentaria aplica distintas estrategias de higiene y conservación para reducir la carga microbiana y prevenir el deterioro del producto.

 

Cómo actúa el ozono frente a microorganismos

El ozono es una forma activa del oxígeno con un alto poder oxidante, lo que le permite actuar como agente antimicrobiano.

Cuando entra en contacto con bacterias u otros microorganismos, oxida componentes esenciales de sus estructuras celulares, como proteínas, lípidos o enzimas. Este proceso provoca daños en la membrana celular y finalmente la destrucción del microorganismo.

Diversos estudios han demostrado su eficacia frente a patógenos relevantes en seguridad alimentaria, como:

  • Escherichia coli
  • Salmonella
  • Listeria monocytogenes

Gracias a este mecanismo de acción, el ozono se ha estudiado como una posible herramienta para mejorar la higiene y la conservación de alimentos.

 

Aplicación del ozono en la industria cárnica

En la literatura científica se describen principalmente dos formas de aplicación del ozono en productos cárnicos: en fase gaseosa o disuelto en agua. Cada una presenta características y aplicaciones diferentes dentro de los procesos de la industria alimentaria.

Ozono gaseoso

El ozono en fase gaseosa se aplica en cámaras o espacios cerrados donde el gas puede entrar en contacto con la superficie de la carne o de los productos cárnicos.

En las investigaciones revisadas se menciona que este tipo de tratamiento puede alcanzar zonas donde otros métodos de desinfección resultan menos eficaces. Según distintos estudios recogidos en la revisión científica, la exposición a ozono gaseoso puede contribuir a:

  • reducir recuentos de bacterias presentes en la superficie de la carne
  • limitar el crecimiento microbiano durante el almacenamiento
  • prolongar la vida útil del producto cuando se combina con refrigeración u otras tecnologías de conservación

Algunos trabajos citados en la revisión reportan reducciones superiores a 1 log en distintos grupos bacterianos, así como una disminución de patógenos como Listeria monocytogenes durante el almacenamiento refrigerado.

 

Ozono en agua (agua ozonizada)

Otra forma de aplicación descrita en la literatura es el uso de agua ozonizada para el lavado de carne o de canales durante el procesamiento.

En este caso, el ozono se disuelve en agua y se utiliza para tratar superficies mediante pulverización, inmersión o lavado.

Según los estudios analizados en la revisión, este método puede permitir:

  • reducir bacterias como E. coli o Salmonella
  • disminuir coliformes y bacterias aeróbicas presentes en la superficie
  • mejorar la calidad microbiológica del producto

En algunos procesos industriales estudiados, el ozono en agua se ha utilizado durante el enfriamiento por inmersión de aves, contribuyendo a disminuir la carga microbiana en la superficie del producto.

 

Factores que influyen en la eficacia del tratamiento

La eficacia del ozono depende de distintos factores relacionados tanto con el proceso como con las características del propio alimento.

Entre los más relevantes se encuentran:

  • concentración de ozono aplicada
  • tiempo de exposición
  • temperatura del proceso
  • tipo de producto tratado
  • presencia de materia orgánica

Por este motivo, los estudios coinciden en que las condiciones de tratamiento deben definirse específicamente para cada producto y proceso, ajustando los parámetros de aplicación para lograr la máxima eficacia sin afectar a la calidad del alimento.

 

Impacto en la calidad de la carne

Además de su efecto antimicrobiano, algunos estudios han analizado cómo el tratamiento con ozono puede influir en ciertas propiedades de la carne, como el color o la oxidación de los lípidos.

Los resultados indican que estos efectos dependen principalmente de la concentración aplicada y del tiempo de exposición. Cuando los parámetros se ajustan correctamente, el ozono permite reducir la carga microbiana y prolongar la vida útil del producto sin afectar de forma significativa a su calidad sensorial.

Por este motivo, la literatura científica coincide en que la aplicación del ozono debe adaptarse a cada producto y proceso.

 

Conclusión

El ozono se ha estudiado como una tecnología prometedora para la desinfección en la industria cárnica, debido a su capacidad para reducir microorganismos y contribuir a prolongar la vida útil de los productos.

Además, su rápida descomposición en oxígeno evita la presencia de residuos químicos, lo que lo convierte en una opción interesante desde el punto de vista medioambiental.

Las investigaciones disponibles muestran resultados prometedores, aunque cada aplicación debe evaluarse de forma específica para garantizar tanto la seguridad alimentaria como la calidad del producto.

 

Referencia: Giménez, B., Zaritzky, N., & Graiver, N. (2024). Ozone treatment of meat and meat products: a review. Frontiers In Food Science And Technology, 4. https://doi.org/10.3389/frfst.2024.1351801