Mantener limpios los espacios cerrados con mucho tránsito no es sencillo: barandillas, asientos y agarraderas acumulan microbios a lo largo del día. En este escenario, el ozono destaca por su poder biocida y por llegar a rincones donde otros métodos no siempre alcanzan. Un estudio realizado en autobuses públicos, en condiciones reales, aporta pruebas claras de su eficacia y refuerza la ozono desinfección de interiores como práctica fiable.
¿Qué se evaluó?
Se aplicó un tratamiento de ozono gaseoso en el interior de un autobús público, siempre sin personas presentes y con eliminación del ozono residual antes de volver a usarlo. Para medir la eficacia se emplearon dos “organismos centinela” habituales en higiene ambiental:
- Un virus modelo de coronavirus, representativo de virus con envoltura.
- Staphylococcus aureus, una bacteria común en superficies.
¿Qué se observó?
El ozono redujo de forma contundente la presencia de virus y bacterias en el vehículo. Cuando el protocolo ajustó el tiempo de contacto y elevó la humedad del ambiente durante el tratamiento, la inactivación superó el 99,9% en las superficies analizadas. Es decir, aplicado con los parámetros adecuados, el sistema fue altamente eficaz.
Las claves que marcan la diferencia
- Tiempo de contacto y humedad: con un poco más de tiempo y humedad controlada, el rendimiento del ozono mejora de manera notable.
- Cobertura homogénea: al ser un gas, puede alcanzar zonas difíciles y puntos de contacto que suelen pasar desapercibidos.
- Uso responsable: el tratamiento se realiza sin personas dentro y, antes de reabrir, se elimina el ozono sobrante para volver a niveles seguros.
- Procedimiento repetible: el protocolo es automatizable y estandarizable, ideal para flotas y otros interiores con características similares.
¿Qué gana tu espacio con el ozono?
Una solución eficaz, escalable y sin residuos químicos. Tras el tratamiento y su abatimiento, el espacio queda listo para reabrir sin restos de productos sobre superficies. Además, el ozono complementa (no sustituye) la limpieza habitual: ayuda a elevar el listón higiénico en entornos con mucha rotación de personas.
Conclusión
La evidencia en condiciones reales confirma al ozono como biocida eficaz para la desinfección de interiores. Con protocolos responsables —cuidando tiempo, humedad y verificación final— se alcanzan altos niveles de inactivación en espacios complejos como los autobuses. Una herramienta segura y sostenible para mejorar la higiene donde más se necesita.
Referencia: Neves, E. S., Ng, C. T., Pek, H. B., Goh, V. S. L., Mohamed, R., Osman, S., Ng, Y. K., Kadir, S. A., Nazeem, M., She, A., Sim, G., Aik, J., Ng, L. C., Octavia, S., Fang, Z., Wong, J. C. C., & Setoh, Y. X. (2023). Field trial assessing the antimicrobial decontamination efficacy of gaseous ozone in a public bus setting. Science of the Total Environment, 876, 162704. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.162704
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