Ozono en fertirrigación: más biomasa y nutrientes en el tomate

En un momento en que el sector agroalimentario busca alternativas más sostenibles y eficientes, la fertirrigación con ozono en tomate empieza a destacar como una herramienta prometedora para mejorar la calidad y el rendimiento de los cultivos. Una reciente investigación ha puesto a prueba esta técnica en plantas de tomate, revelando resultados alentadores que refuerzan el valor del ozono como aliado en la agricultura moderna.

 

Contexto y objetivos del estudio

El ozono (O₃) es conocido por su alto poder oxidante y su uso como desinfectante en múltiples sectores, incluida la agricultura. Sin embargo, su aplicación disuelta en agua a través de fertirrigación es una línea de trabajo emergente. Este estudio se centró en evaluar cómo afecta esta técnica al crecimiento, la fisiología y la nutrición del tomate (Solanum lycopersicum), con el objetivo de establecer si el ozono puede actuar no solo como biocida, sino también como bioestimulante.

Para ello, se llevaron a cabo dos ensayos simultáneos. El primero evaluó los efectos generales de la fertirrigación con ozono, y el segundo determinó la concentración óptima para maximizar el desarrollo de la planta.

 

Principales resultados

Los hallazgos más destacados del estudio fueron:

  • Las plantas de tomate fertirrigadas con 0,36 mg/L de ozono mostraron el mayor peso seco total.
  • Aumentaron significativamente las concentraciones foliares de fósforo (P) y potasio (K).
  • También se observó un incremento en la clorofila total y en los pigmentos fotosintéticos, lo cual indica una mejora en la actividad fotosintética.
  • Aunque el área foliar se redujo ligeramente, no se detectaron efectos negativos en el desarrollo general de la planta.
  • La absorción total de nitrógeno (N) no se vio afectada por el ozono, pero sí cambió su distribución interna, aumentando su presencia en hojas y raíces.

 

Interpretación de los resultados

La aplicación de ozono en fertirrigación, además de su efecto desinfectante sobre patógenos del suelo, parece activar ciertos mecanismos fisiológicos que favorecen el crecimiento vegetal. El incremento en biomasa y en la acumulación de nutrientes esenciales como P y K sugiere que el ozono puede facilitar una absorción más eficiente de estos elementos, posiblemente mediante la activación de transportadores específicos.

El estudio también señala que, si bien el ozono puede inducir cierto estrés oxidativo leve, este no compromete el desarrollo general de la planta cuando se aplica en concentraciones adecuadas. Al contrario, podría estar relacionado con respuestas adaptativas que mejoran la eficiencia metabólica del cultivo.

 

Conclusiones

Los resultados de este trabajo confirman que la fertirrigación con ozono disuelto es una estrategia viable y prometedora para la mejora del rendimiento y la calidad nutricional del tomate. Entre los beneficios más relevantes se encuentran:

  • Incremento del peso seco total de la planta.
  • Aumento de pigmentos y potencial fotosintéticos.
  • Mayor acumulación de fósforo y potasio en las hojas.
  • Potencial reducción de insumos fertilizantes y fitosanitarios.

Estos hallazgos invitan a seguir explorando las aplicaciones agronómicas del ozono en otros cultivos hortícolas. Con un uso controlado y bien dosificado, el ozono no solo actúa como biocida, sino que se perfila como una herramienta sostenible para mejorar la eficiencia y la resiliencia de los cultivos.

 

Referencia: Ruiz-Espin, A., Garcia-Caparros, P., Llanderal, A., Colunje, J., Moreira, J. F., & Lao, M. T. (2023). Physiological and Nutritional Responses to Ozone Application in Tomato Seedling Plants. Agriculture, 13(1), 60. https://doi.org/10.3390/agriculture13010060

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