Ozono gaseoso en prendas: el reto de llegar donde más se necesita

En la desinfección textil, no basta con aplicar una tecnología eficaz. También importa que esa tecnología llegue correctamente a las zonas donde puede haber más contaminación.

Las prendas no se ensucian ni se contaminan de forma uniforme. Algunas áreas, como axilas, cuellos, puños o zonas de mayor contacto con el cuerpo pueden acumular más carga microbiana que otras. Esto plantea un reto importante cuando se trabaja con ozono gaseoso: el gas debe penetrar en la prenda y alcanzar esas zonas de forma suficiente.

En este contexto, el ozono gaseoso en prendas se estudia como una alternativa de interés para procesos de descontaminación textil. Una revisión publicada en Chemical Engineering Journal recoge estudios recientes sobre su uso en materiales textiles, prendas reutilizables y sistemas de desinfección, destacando que la eficacia no depende solo del ozono, sino también de cómo se colocan, agrupan y tratan las prendas.

 

No todas las zonas de una prenda reciben el mismo ozono

Cuando una prenda se introduce en una cámara de desinfección, el ozono gaseoso se distribuye en el ambiente. Sin embargo, eso no significa que llegue con la misma intensidad a todos los puntos del tejido.

La propia forma de la prenda, los pliegues, las capas superpuestas o la manera en que se cuelga pueden dificultar el contacto del gas con determinadas zonas.

La revisión recoge un dato muy claro: en áreas de prendas usadas más propensas a contaminación, como zonas de axila o de mayor contacto corporal, la cantidad de ozono que alcanzaba esas regiones podía ser hasta un 40 % menor que la concentración ambiente dentro de la cámara.

Este dato ayuda a entender una idea clave: en desinfección textil con ozono gaseoso, no basta con medir cuánto ozono hay en la cámara. También hay que comprobar cuánto ozono llega realmente al tejido.

 

El reto de atravesar el tejido

El ozono gaseoso tiene una ventaja importante frente a algunos tratamientos líquidos: puede difundirse por el aire y alcanzar superficies complejas. Esto resulta interesante para prendas, materiales textiles y objetos con zonas de difícil acceso.

Pero esa capacidad no es automática. La penetración del ozono puede verse condicionada por varios factores:

  • La orientación de la prenda dentro de la cámara.
  • La densidad de carga, es decir, cuántas prendas se tratan a la vez.
  • La estructura del tejido.
  • La presencia de pliegues, capas o zonas comprimidas.
  • El tipo de fibra y su sensibilidad frente a agentes oxidantes.

Estos elementos pueden marcar la diferencia entre un tratamiento homogéneo y otro en el que algunas zonas reciben menos exposición de la necesaria.

Por eso, cuando se habla de ozono gaseoso en prendas, la penetración del gas no es un detalle menor: es una condición clave para que el tratamiento alcance las zonas donde puede concentrarse una mayor carga microbiana.

 

Un dato que muestra su potencial biocida

La revisión también recoge estudios sobre la capacidad del ozono gaseoso para inactivar microorganismos en tejidos.

En uno de los trabajos citados, una dosis de 80 ppmv·min fue suficiente para inactivar completamente una muestra de tejido de algodón-poliéster fuertemente contaminada con microorganismos como Aspergillus fumigatus, Candida albicans, Escherichia coli y Staphylococcus aureus.

Este resultado muestra el potencial del ozono como herramienta biocida aplicada a materiales textiles. Además, permite entender por qué esta tecnología despierta interés en sectores donde las prendas reutilizables, los textiles técnicos o los materiales de uso frecuente necesitan procesos de higiene eficaces.

Sin embargo, el dato debe interpretarse con rigor. La eficacia observada depende de las condiciones del ensayo, la dosis aplicada, el tipo de tejido y la forma en que el ozono entra en contacto con la muestra.

 

Desinfección y cuidado del material deben ir juntos

El ozono es un oxidante potente. Esa propiedad explica su capacidad para actuar frente a microorganismos, pero también obliga a controlar bien el tratamiento.

En textiles, una aplicación mal ajustada puede afectar a determinadas fibras, colores o acabados. La revisión señala que el impacto del ozono sobre la integridad del tejido es un aspecto que debe considerarse, especialmente cuando se trabaja con prendas reutilizables o con materiales que deben conservar sus propiedades tras varios ciclos.

Esto no resta valor a la tecnología. Al contrario, refuerza la necesidad de aplicarla correctamente.

La clave está en encontrar el equilibrio: suficiente exposición para lograr eficacia microbiológica, pero sin comprometer la durabilidad, el color o la funcionalidad del material.

 

Una oportunidad para prendas reutilizables

El interés por el ozono gaseoso en prendas no se limita a la desinfección puntual. También encaja con modelos de reutilización, alquiler, renovación textil y reducción del consumo de agua en procesos de higiene.

En comparación con algunos tratamientos convencionales, el ozono puede reducir la dependencia de procesos de lavado intensivos en agua y temperatura. Además, su capacidad de desodorización añade valor en prendas que necesitan volver a utilizarse en buenas condiciones higiénicas y sensoriales.

Este enfoque resulta especialmente interesante para sectores que gestionan grandes volúmenes de prendas, uniformes o textiles reutilizables. En estos casos, la desinfección no solo debe ser eficaz, sino también repetible, segura y compatible con el mantenimiento del material.

 

No es solo aplicar ozono: es controlar el proceso

La desinfección textil con ozono gaseoso depende de múltiples variables. Concentración y tiempo son importantes, pero no son los únicos factores.

También importa cómo se introduce el ozono, cómo circula dentro de la cámara, cómo se colocan las prendas y qué zonas del tejido pueden quedar menos expuestas.

Por eso, el valor de esta tecnología no está únicamente en su capacidad biocida, sino en el diseño del sistema de aplicación. Una buena distribución del gas puede mejorar la eficacia del tratamiento y reducir el riesgo de zonas insuficientemente tratadas.

En el ámbito industrial, este punto es esencial. La desinfección con ozono debe basarse en protocolos medibles, equipos adecuados y parámetros adaptados al tipo de prenda y al objetivo del tratamiento.

 

Conclusión

El ozono gaseoso en prendas representa una tecnología de interés para la desinfección de materiales textiles reutilizables, especialmente por su capacidad para actuar sin recurrir necesariamente a procesos de lavado intensivos en agua o temperatura.

La evidencia revisada muestra que su eficacia depende de algo más que la concentración de ozono en una cámara. La penetración del gas en el tejido, la orientación de las prendas, la densidad de carga y la estructura de las fibras pueden influir directamente en el resultado.

Desde esta perspectiva, el ozono no debe plantearse como una solución automática, sino como una herramienta técnica que requiere control, diseño del proceso y validación. Cuando se aplica bajo parámetros adecuados, puede contribuir a una desinfección textil más eficiente, sostenible y adaptada a los retos actuales de reutilización de prendas.

 

Referencia: Epelle, E. I., Macfarlane, A., Cusack, M., Burns, A., Okolie, J. A., Mackay, W., Rateb, M., & Yaseen, M. (2023). Ozone application in different industries: A review of recent developments. Chemical Engineering Journal, 454, 140188. https://doi.org/10.1016/j.cej.2022.140188

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